Fragmentos/Reportajes

Censura informativa o café (con leche) para todos

Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír

George Orwell, del prólogo de Rebelión en la granja

Hace un par de meses escribí un reportaje para el colectivo Imagen en acción sobre los encierros que estaban teniendo lugar en diferentes hospitales de Barcelona. En el artículo, que empezamos a trabajar a finales del año 2012, se denunciaba la situación de los sanitarios catalanes, de los usuarios y del expolio que se estaba cometiendo desde las altas esferas del poder político y empresarial para llevar a cabo diferentes privatizaciones tanto de centros como de servicios.

Encierro en el Hospital Sant Pau de Barcelona contra los despidos injustificados | Foto: Mónica Solanas

Encierro en el Hospital Sant Pau de Barcelona contra los despidos injustificados | Foto: Mónica Solanas

 

Estamos en el mes de marzo y la situación no ha mejorado, sino todo lo contrario. Lo último que diferentes voces han evidenciado, entre otras la Plataforma de Afectadas por los Recortes Sanitarios, es el incumplimiento de la situación de las listas de espera: desde que Boi Ruiz está al frente de la Conselleria de Sanitat, los tiempos de espera para acceder a un quirófano han aumentado. Lo más grave del caso es que las listas presentadas por el CatSalut han sido manipuladas. De hecho, fue gracias a la publicación de la PARS que el engaño de Boi Ruiz salió a la luz, lo que obligó al Departament de Sanitat a dar los datos correctos. Es peligrosamente negativo para la ciudadanía que los medios de comunicación no pongan en tela de juicio una información como la que difundió el CatSalut. ¿Disminución en las listas de espera quirúrgicas cuando los recortes están mermando de una manera escandalosa los servicios sanitarios públicos? Una pregunta que debería caer por su propio peso, pero que solo se formuló la PARS.

La revista cafèambllet forma parte de ese panorama mediático minoritario que se hace preguntas de las que caen por su propio peso. Y al ejercer una de las principales funciones del periodismo, la de denuncia de los abusos de poder por parte de los gobernantes, ha sido víctima de una de las censuras más vergonzantes que un medio ha vivido por parte de la administración catalana en los últimos meses. Todo este despropósito empieza a principios de 2011, cuando la Corporació de Salut Maresme i La Selva presenta los recortes presupuestarios para el año, recortes superiores a los del ejercicio anterior, mientras se constata que los sueldos de los altos cargos de la Corporación se mantienen, ya que «se rigen por el mismo marco legal que los de los altos directivos de las grandes multinacionales». Marta Sibina y Albano Dante, editores de la revista, empiezan a hacerse preguntas al respecto del funcionamiento de la Corporació. En concreto, sobre el de los hospitales de Blanes y de Calella. El resultado de su investigación sacó a la luz el «nido de corrupción y opacidad» en el que se ha convertido el sistema sanitario catalán, «un agujero negro por el que cada año desaparecen cientos de millones de euros»: El mayor robo de la historia de Catalunya, reportaje que grabaron y difundieron en dos vídeos a través de su revista online. En ellos señalaban a los responsables —activos o pasivos— de este expolio sanitario: Josep Maria Via; Ramon Bagó; Josep Prat; Carles Manté; los distintos alcaldes de Lloret, Blanes y Calella como miembros del Consejo Rector; el CatSalut; la Intervención General de Cuentas; también el Parlament de Catalunya.

Marta y Albano, No nos harán callar; imagen del blog DempeusPerLaSalut

Marta y Albano, No nos harán callar; imagen del blog DempeusPerLaSalut

Y es en este punto en el que empieza la pesadilla de Sibina y Dante. A pesar de que uno de sus trabajos hizo que la Oficina Antifraude de Catalunya abriera una investigación al respecto, el señor Via, actualmente presidente del Consorcio Parque de Salud de Barcelona y miembro del Consejo Asesor de Artur Mas en temas sanitarios, les demandó  por lo que consideraba un «atentado contra su honor». La demanda siguió su curso y acabó en condena: una multa de 10.000 euros. A fecha de hoy siguen pendientes de saber si el pago de la multa deberá hacerse efectivo. Lo que sí se han visto obligados a hacer es «destruir y retirar»  de la Red los vídeos del reportaje. El 28 de febrero fue el último día que se pudo acceder a su trabajo a través de su web. Paradójicamente, la misma semana que una jueza tomaba la decisión de hacer desaparecer totalmente sus vídeos, Josep Prat y Carles Manté eran detenidos por la guardia civil, y Xavier Crespo (exalcalde de Lloret) era imputado en el marco de la Operación Clotilde.

A través de su web, he dicho bien. Muchos fueron los internautas que replicaron los dos vídeos que la revista publicó —El mayor robo de la historia de Catalunya parte 1 y parte 2— y los publicaron en sus canales de YouTube. La respuesta ciudadana no quedó ahí. El sábado 2 de marzo, a las 18.00h, un grupo de unas cuarenta personas nos encontramos en pleno centro de Barcelona para realizar una lectura conjunta del trabajo que Marta y Albano se habían visto obligados a destruir. Y nació un nuevo vídeo con su trabajo. La finalidad era muy clara: además de dar voz a la injusta situación que estaban viviendo Marta y Albano, se quería denunciar la censura de la que podía ser víctima cualquier medio de comunicación independiente y crítico con el establishment.

Hace tiempo leí una buena definición de censura, que decía que esta «siempre ha sido un medio de mantener ignorante a las masas, de dar a conocer solo lo que la rígida moral o sistema de control en turno pretenden filtrar a la población, así se mantiene el núcleo de poder, la información cerrada». No recuerdo en qué libro la leí ni cuál es el autor que la formuló. Lo que tengo claro es que la denuncia de Via a la revista cafèambllet es censura; que la decisión de la jueza respecto a los vídeos del trabajo de Marta y Albano es censura; que la presencia de varios agentes de la guardia urbana durante todo el rato que duró la lectura colectiva el pasado sábado fue un intento de censura. No podemos consentir que, como se dijo en el Parlament de Catalunya, «con el pretexto de modernizar la administración, se apliquen formas de gestión privada en el modelo sanitario que escapen al control político y democrático y no estén sujetas a la fiscalización de este Parlamento». Ni podemos permitir que los periodistas sufran la censura de los poderes fácticos, porque su trabajo es uno de los factores importantes que permiten que la democracia sea clara y transparente, que sea democracia.

Lectura colectiva del artículo censurado a CafeAmbLlet, Les Rambles | Foto: Mónica Solanas

Lectura colectiva del artículo censurado a CafeAmbLlet, Les Rambles | Foto: Mónica Solanas

 

Marta Sibina, en la grabación del vídeo, remarca que democracia es «entre otras cosas, la capacidad del pueblo para controlar» lo que los políticos hacen como gestores de un país. No debemos ni podemos permitirnos el lujo de perder esa capacidad. No debemos ni podemos consentir que «el robo, la corrupción y la opacidad se impongan como norma». Nuestra obligación, nuestra responsabilidad, es hacernos preguntas; también lo es apoyar a los periodistas que se hacen esas preguntas. También señalar y denunciar los casos de censura que veamos a nuestro alrededor. Solo así, entre todos, conseguiremos «la sociedad justa que queremos»

4 pensamientos en “Censura informativa o café (con leche) para todos

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