Fragmentos/Reportajes

Los que deberían ser extinguidos

Llevo seis días, SEIS, oyendo testimonios de personas que están viviendo en primera línea los efectos de un fuego devastador que está arrasando miles de hectáreas en Valencia, Albacete y Murcia. Seis días en los que solo se pone nombre a las zonas en llamas y devastadas, solo se pone rostro a las víctimas del fuego y a los que tratan de vencerlo con los pocos medios de los que disponen y en unas condiciones realmente malas por la pésima gestión administrativa, a los que siguen anónimos. Imágenes dantescas de enormes terrenos cubiertos de ceniza, de animales carbonizados aún vivos, de llamas que bailan en las copas de los árboles descontroladamente.

Vista panorámica tomada en el término municipal de Cortes de Pallás. EFE/Manuel Bruque

Vista panorámica tomada en el término municipal de Cortes de Pallás. EFE/Manuel Bruque

Más de un alcalde de los municipios afectados eleva sus quejas a no se sabe dónde, quejas que hacen referencia a los «escasos medios que ha proporcionado la Generalitat Valenciana» para hacer frente a este desastre. Alguno explica con crudeza cómo esos medios han supuesto, en algunos lugares, «tan sólo un camión con dos bomberos y un agente forestal», además de tardar «48 horas desde que entrase el fuego» en llegar a la zona. «El fuego salta carreteras, caminos y arrasa lo que le sale al paso», relata Jesús Ruiz, alcalde de Andilla. «La riqueza que teníamos era el bosque y no queda nada». Y una frase que él ha dicho en voz alta pero que muchos pensamos: «los incendios se paran en invierno». El de Cortes de Pallás, Alberto Sáez, denunciaba desde el Puesto de Mando Avanzado los daños provocados por el fuego: una nave industrial que había construido el ayuntamiento para desarrollar un proyecto relacionado con la riqueza forestal de la zona prácticamente ha desaparecido en unas horas. «Es desalentador ver cómo un municipio que cuida de sus recursos naturales los pierde por culpa de una negligencia»

Y una palabra que se ha repetido incesantemente: impotencia. Impotencia que se añade al miedo, a la tristeza, a la desolación, a un sentimiento acongojante de desolación, al desánimo, a la rabia y a la indignación. Tener que dejar tu casa, de forma precipitada, porque el humo y las llamas amenazan tu vida debe ser algo terrible. Solo las palabras, lo que reflejan las miradas de sus protagonistas pueden dar verdadera cuenta del alcance de la devastación del fuego. Imágenes de personas que tuvieron que ser rescatadas por saltarse los cordones policiales para comprobar con vanas esperanzas que sus casas, sus vidas, seguían siéndolo. El verde se ha transformado en negro. Algunos vecinos han tenido suerte y el fuego decidió parar su avance cuando faltaba metro y medio para que visitara sus casas. Otros solo han encontrado un solar cubierto de cenizas. Zonas enteras en las que antes rebosaba la vida ahora solo ofrecen un aspecto estéril y gris.

Fuego en Llíria. EFE/Försterling

Fuego en Llíria. EFE/Försterling

Muchos son los que tratan de explicar lo que se siente al perder aquello que a muchos ha costado tanto trabajo: su hogar. «Era una casa prefabricada, debido al calor la botella de butano ha reventado y ha destrozado toda la vivienda, no queda absolutamente nada»; «Se quemó mi casa recién comprada. Aún no me lo puedo creer, ni siquiera me había dado tiempo a contratar el seguro»; «Vi nevar cenizas sobre mi casa. Aquello era caótico y angustioso. Los ojos nos picaban y los niños ya no podían respirar»; «El fuego ha rodeado mi casa y me sentía impotente porque toda mi vida está ahí y veía que se iba»; «Temo lo que me encontraré al volver a casa, la casa de mis padres, donde nos hemos criado»; «No me iba a ir sin mis animales, una yegua y tres perros que al final he podido salvar con la ayuda de unos amigos»; «Hemos salido con lo puesto, nos ha dado tiempo a coger lo justo: la medicación de la diabetes y las llaves del coche»; «Yo vivo en Valencia y estoy completamente rodeado por el humo, esto es irrespirable. Está lloviendo ceniza. Pero esto solo es humo y ceniza, a pocos kilómetros son lágrimas y desesperación»; «Sólo me ha dado tiempo a coger a mis dos animales domésticos y algo de ropa, he perdido toda la documentación referida al proceso iniciado para obtener la nacionalidad. Esa documentación, al margen de nuestros enseres, es mi vida y el esfuerzo de muchos años en España»

También cuentan el horror que les rodeaba: «Volvimos la vista y solo encontramos un espectáculo triste, horrible y catastrófico»; «El paisaje es desolador, está todo arrasado»; “La barbarie de las llamas es espeluznante”; «Lo que más me asustó fue el ruido del fuego al pasar por el barranco. Parecía el rugido de un león. Pasó muy rápido por el barranco, no tardó más de dos minutos en arrasar con todo. Parecía una bola de fuego»; «Primero era algo de humo, pero poco a poco el cielo se volvió rojizo, empezó a llover cenizas y más tarde vimos un fuego vivo que se acercaba a gran velocidad»; «Planté este árbol hace muchos años y el fuego lo ha quemado en segundos»; «Hemos perdido el paisaje de nuestra vida. No lo volveremos a ver como estaba»; «No sé si el fuego es intencionado o no, sé que la vida y el verde que respiraba esta zona ha fallecido»; «Aquí no queda nada. Pero vamos, puede verse. No hay más que cenizas, cenizas y cenizas»; «Todo parece que ha quedado como un paisaje lunar»; «No hay pájaros, no hay vida… Es que no hay ni insectos, es que no hay nada. Es muy fuerte…»; «Hasta que no se queme todo, el fuego no parará»

Foto de Erwan Grey

Foto de Erwan Grey

Tal vez este sea el testimonio más demoledor que he leído: «No puedo describir con palabras lo que siento. Se me ha quemado un trozo de alma. Hoy he sido presa del pánico, pasando por la rabia y la impotencia, hasta acabar con una pena y una tristeza infinitas. Mi pueblo está rodeado de cenizas, el jardín lleno de pajarillos que han muerto ahogados por el humo del incendio, las montañas quemadas, los árboles calcinados, los paisajes y las montañas que iba a visitar con los amigos desaparecidos. Lo siento, pero debo quejarme de la injusticia que es que para los efectivos antincendios o para mantener limpios los bosques no haya dinero pero para la puta F1 sí, de que los bomberos tardaron dos horas desde que llamaron a emergencias cuando se provocó el incendio. Parece que no importan los animales muertos, ni la gente llorando observando impotente cómo se quema un trozo de su vida, o toda la vida, en algunos casos. Adiós, queridos bosques. Adiós»

Fue precisamente un bombero, a través de los micrófonos de Canal 9, quien denunció la falta de medios de prevención contra el fuego: «Está todo abandonado. Lo que se van a gastar en este incendio va a costar más que si se hubieran estado diez años, o doce, o quince años, haciendo cortafuegos”. Un experto aseguraba que el problema de los incendios forestales es «estructural, no puntual: el monte está abandonado. Ya no hay ni aprovechamiento de leñas, ni gente; se han abandonado cultivos y no existe ganadería porque no es rentable, lo que ha provocado que se haya llenado de maleza y eso es una bomba de relojería que estalla cuando hay mucho calor, viento de poniente o alguien causa una chispa. Sería necesario desarrollar una política integral de cuidado de los montes para que estén en perfecto estado de revista. No deberían aplicarse recortes en este ámbito a pesar de la crisis, solo con los costes de extinción de estos incendios hubiera dado para dejar el monte como una patena»

La UME sobrevolando el fuego en Llíria. EFE/Försterling

La UME sobrevolando el fuego en Llíria. EFE/Försterling

Muchos, muchos fueron los que denunciaron la falta de medios y cuánto va a costar, no solo en dinero, también en tiempo, recuperar todo lo perdido: «Cuando las llamas estaban a 20 metros salí corriendo. Nos hemos sentido abandonados»; «Hay mucha falta de medios, debería haber más vigilancia, ya que la zona aún está muy caliente y de vez en cuando se prenden algunos puntos»; «No vemos ningún avión ni helicóptero y un bombero nos ha dicho que sin medios aéreos la situación se les va de las manos. Todo ha sido un caos, estábamos asustados y nadie sabía dónde teníamos que ir. Hasta las dos y media no nos han informado de que se había habilitado un albergue»; «Hace 20 años pasó lo mismo y no han aprendido nada, ¿dónde están los bomberos, dónde está la policía, a qué ha venido la alcaldesa?»; «Recuperar todo esto va a costar mucho dinero y muchísimo tiempo, no es cuestión de dos o tres años. Estos árboles los plantaron mi abuelo y mi padre cuando yo era un crío»; «Los incendios se apagan en invierno»

Mientras tanto, el gobierno ha ido saliendo al paso de aquellos que les señalan directamente con el dedo haciéndose la típica y tópica foto en el lugar y soltando la verborrea habitual a las alcachofas. Miguel Arias Cañete, ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, tuvo la desfachatez de hacer un llamamiento a la responsabilidad «porque en un año tan seco no se puede consentir que haya imprudencias que generen daños tan terribles y que pongan en riesgo la vida de las personas. Todos tenemos que extremar las precauciones para evitar actos imprudentes que puedan tener consecuencias muy perjudiciales, no solo económicas». Por su parte, Alberto Fabra, presidente de la Generalitat Valenciana, ponía ojos de cordero degollado para decir que el incendio que sobrevoló en helicóptero, el de Dos Aguas, era «dantesco y desolador». Y tanto él como el resto de su equipo se defendían de los ataques por los recortes de 15 millones de euros en el presupuesto de lucha antincendios repitiendo, sin que les temblara la voz, que «en materia de prevención de incendios no ha habido recortes, sino optimización de recursos dentro del nuevo modelo de administración más eficiente que se está llevando a cabo». María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha, también se felicitó por el buen trabajo y todo lo que se había salvado del fuego. El remate fueron las palabras del presidente Rajoy, pidiendo en voz alta en un hueco de sus líos europeos que no ocurriese nada irreversible —y ocurrió, lo que había pasado ya era irreversible, pero fue a más y un hombre ha perdido la vida—.

El incendio en Carlet. EFE/Reuters

El incendio en Carlet. EFE/Reuters

Creo que sus palabras, las del ministro, las del presidente, son lo bastante definitorias, sus acciones reflejan a la perfección lo que son: infinitamente peores que el fuego que ha arrasado miles y miles de hectáreas de esa tierra que gobiernan y a la que juraron, poniendo su mano sobre la biblia, proteger por encima de todo. Infinitamente peores que esa ceniza que cubre absolutamente todo; peores que ese humo que impide respirar, que asfixia a los animales hasta hacerlos morir. Ellos son los dantescos, los desoladores. Ellos son los que arrasan, los que destruyen.

Ellos son los que deberían ser extinguidos.

19 pensamientos en “Los que deberían ser extinguidos

  1. Soy de la Comarca de la Serrania. Mi pueblo, El Villar no se ha quemado, pero Andilla y Alcublas es un lamento. Soy bióloga y sé lo que cuesta que la naturaleza se reponga. He elegido vivir en una comarca rural con todo lo que conlleva. Estoy indignada y espero que los responsables verdaderos de esta catástrofe natural lo pagen con la cárcel. Me refiero a los políticos, a los que pagamos para hacer su trabajo y han matado nuestras comarcas. A la cárcel.

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    • Ana, gracias por aportar tu testimonio. Como bióloga que eres, pues, imagino que tu dolor debe ser inmenso. Yo también espero que los responsables, esos políticos que hacen “ajustes administrativos”, acaben pagando por todos sus crímenes. Pero ya has visto que hoy los incendios de Levante no han sido noticia en prácticamente ningún medio. Tenemos que mantener vivas estas violaciones flagrantes, o acabarán en el olvido y jamás se hará justicia.

      Gracias de nuevo, un abrazo.

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  2. Desde luego los extinguibles no son para desearles otra suerte, pero pienso que aquí quizás tengan menos culpa que en otros casos (lo cual no los exime de responsabilidad).

    No creo que, tal y como están planteados los sistemas de prevención y extinción, sin la merma presupuestaria se hubiera conseguido mucho más.

    En este país tenemos un gran problema con el clima y con nosotros. Solo un 5% de los incendios tienen origen natural, los demás son provocados o causados por negligencias.

    El monte es mayoritariamente de propiedad privada (no lo olvidemos) y el rendimiento que produce hoy en día es insignificante. Como decía el artículo que te pasé el otro día, un monte rentable no arde y por aquí puede estar la solución. Tampoco lo hace uno que se cuida entre todos porque es un bien común. Pero claro, solo nos acordamos de él para ir de excursión o, sobre todo, cuando lo perdemos.

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    • Gonzalo, estoy de acuerdo contigo en distinguir entre causas naturales e incendios provocados. Evidentemente, que el monte esté “preparado” debe reducir los efectos causados sea el origen el que sea. Pero lo que no se puede negar es que un camión de bomberos con dos efectivos y un guarda forestal es incapaz de detener el fuego que llega a un pueblo. Vecinos de los diferentes municipios, bomberos, alcaldes… se quejaron de la tardanza y la escasez de medios en los lugares que estaban ardiendo.

      Yo sí creo que la reducción presupuestaria tuvo que ver, porque afecta no solo a los siete días de incendio, sino a todos los días del año que no se han hecho labores de “preparación” de esas miles de hectáreas. En cuanto a la rentabilidad del monte, ahí entramos en un tema distinto: si solo cuidamos las cosas porque vamos a sacar un beneficio de ellas vamos pero que muy mal (leí el artículo que me pasaste). Muchos de los afectados hablaban precisamente de la afluencia de excursionistas, de ciclistas que había en algunos de esos terrenos que ahora han ardido.

      Así que sigo creyendo que los que deberían ser extinguidos son “ellos”, pero lo que está claro es que TODOS debemos hacer un examen de conciencia y aprender que debemos cuidar nuestro entorno.

      Gracias por leerme y por tu comentario, Gonzalo. Que sepas que a pesar de tus previsiones, me ha gustado y mucho. Gracias por aportar ese punto de vista.

      Un abrazo

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  3. Es lo peor, amo la naturaleza, es un golpe durísimo para todos los valencianos, mi tío tiene un chalet en Dos Aguas y… esta destrozado

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    • Dani, siento mucho que te veas directamente afectado a través de tu tío. Ciertamente es un golpe durísimo, sobre todo para la zona afectada, del que tardará muchos años en recuperarse.

      Un fuerte abrazo

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  4. Hola , se me saltaban las lágrimas leyendo esta magnífica descripción del devastador incendio, nuestro planeta , nuestra casa se destruye y solo las personas de “a pie” no podemos disimular la rabia, la impotencia, por no poder evitar la destrucción de la naturaleza… y me pregunto…¿qué hay de cierto del rumor de que quieren traer a Valencia el complejo de EUROVEGAS? ¿que se consintió la propagación del fuego por tener terreno disponible? Esto sería el colmo de depravación en el govierno valenciano. Si esto fuese cierto ¿que se podría hacer al respecto, para que no se pueda construir nada de esto? Gracias

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    • Carmen, gracias por leerme, por tu comentario. A mí me pasaba igual cada vez que escuchaba la radio, que veía la televisión, que hablaba con amigos valencianos…

      Espero que ese rumor sea solo eso, un rumor, y que EuroVegas no aterrice ni en Valencia, ni en Madrid ni en Barcelona. Además de otra fuente de amnistiados fiscales por este (des)gobierno que tenemos, no sé que clase de beneficio puede traernos. Creo que lo único que podemos intentar es que nuestra queja ciudadana sea masiva, y que TODOS los grupos parlamentarios que se sientan en la bancada contraria a la del Partido Popular se unieran a ese clamor.

      Un abrazo enorme, Carmen.

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  5. Un testimonio desgarrador desde una mirada en profundidad. Las palabras no salvan a lo perdido por la devastación del fuego, pero aplacan el dolor y aportan luz a lo que, paradójicamente, tan oscuro resulta. Felicidades por el texto, compa Moni…

    Un fuerte abrazo y buena tarde.

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    • Lo cierto es que no hay palabras, más que las de los afectados, que puedan dar testimonio de lo que significa semejante barbaridad. Barbaridad porque podía haberse evitado, por lo menos en gran medida.

      Gracias por tus palabras, Manuel, y un fuerte abrazo.

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  6. Qué puedo decir. Siempre me gusta lo que escribes, pero esto… esto es aún más. Más sentido, escrito con el alma, casi un grito. He sentido el dolor de los que hablan, la impotencia de los que lo han perdido todo. Gracias por decir tanto en unas líneas.

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    • Alicia, muchas gracias por pasar por mi blog y por tus palabras. Durante todos estos día he ido oyendo sus palabras, viendo sus miradas a la nada, sus ojos llenos de desesperación… Y no podía contenerme. Gracias a ti por saber leer todo eso que simplemente transmito, las palabras son las de ellos.

      Un beso, Alicia.

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