Lapidarium

Mi 2012. El de los Nadies

«Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Que no son, aunque sean. Que no tienen nombre, sino número. Los nadies: los nada, que cuestan menos que la bala que los mata»

Eduardo Galeano

 

Los Nadies, autor desconocido

Estamos en esas fechas en las que todos los medios se esfuerzan por ofrecernos grandes resúmenes de lo que ha sido el año en informaciones. Todos acaban recordándonos las mismas noticias, las mismas imágenes, aunque haya pequeños matices de enfoque. Pero son las mismas. Me imagino las de este año. Porque no se salen del patrón… Y seguramente, otra vez, me saltaré el ver esos fríos e indiferentes resúmenes. Prefiero hacerme mi propia compilación. En esta solo tiene cabida aquello que considero importante. Llamadme pedante, egocéntrica o corta de miras. No me importa. Tal vez cuando os diga lo que para mí es importante estéis un poco de acuerdo conmigo.

Dos fotos me han consternado estos últimos días: la primera por lo que encierra, la segunda por lo que alguien me dijo y lo que me hizo sentir.

La primera imagen me llegó la semana pasada. Es de uno de esos carteles que se cuelgan en la calle, en los que quien lo cuelga repite su teléfono en pestañitas recortables. Carteles que ofrecen clases particulares; o servicios de limpieza; o de cuidado de personas mayores; o de pintura, mudanzas… Este cartel era diferente a todos los que había visto hasta ahora. En él, alguien pide ropa y pañales para sus hijos de 5, 6 y 7 años. Y alimento. LO QUE PUEDAN GRACIAS FELIZ NAVIDAD. Y ese teléfono que se repite. ¿Te imaginas escribiendo ese cartel y colgándolo en las calles de tu barrio? ¿Te lo imaginas? No hay ni tan siquiera un nombre. Es alguien que no ha escrito su nombre. Pero la rotundidad de sus palabras es brutal. Lo que ese cartel significa, todo lo que implica, es brutal. Y seguramente muchas son las personas que ni tan siquiera lo han visto, ya ni presumo que lo hayan mirado. Porque para ellos es un Nadie.

'Nadie' pidiendo ayuda, foto de @el_hacedor

La segunda fotografía la hice yo, hace unas dos o tres semanas. Una persona durmiendo en el cajero de un banco en Barcelona. Otro Nadie. Personas que duermen en cajeros de bancos, rodeados de cartones para combatir el frío. Últimamente, esta imagen se ve cada vez menos en Barcelona. Y no porque sean menos las que duermen cada noche en la calle, la razón es que los bancos cierran sus puertas con llave. Una realidad que encierra una metáfora preocupante: son ellos, los bancos, los que reciben el rescate, los que se adueñan de la ayuda; también son ellos los que obstruyen la posibilidad de transferir esa ayuda a quienes la necesitan de verdad. Mientras apuntaba la cámara, alguien se acercó y me dijo, con un tono amenazadoramente irritado: “Se meten ahí y se encierran con el pestillo. ¡Ya no se puede ni sacar dinero de un cajero!”. Le miré, con una inmensa tristeza, y solo fui capaz de murmurar que probablemente era el único lugar que había encontrado para no pasar la noche a la intemperie, el único sitio en el que estar a resguardo; que esa noche era él el que ocupaba el cajero, pero que mañana podríamos ser cualquiera de nosotros dos los que debiéramos buscar un techo improvisado.

'Nadie' durmiendo en La Caixa

Este año especialmente, más especialmente que otros, lo más importante para mí son esos Nadies, las personas.

Personas como Antonio(1) y su madre, que fueron el sábado 21 de enero de este año al servicio de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) y no tuvieron un diagnóstico hasta el domingo 22 por la tarde. El servicio estaba absolutamente saturado. Y no era algo puntual: el lunes 23 los trabajadores del CHUO se manifestaron para denunciar la «saturación “constante, indigna e insostenible” del servicio durante los dos últimos meses». Antonio y su madre, claro, no eran la excepción: hubo decenas de pacientes que, como la madre de Antonio, pasaron horas y horas en camillas, hacinados en pasillos y salas de espera, mientras el centro hospitalario disponía de «un centenar de camas libres»

Manifestación del personal sanitario de CHUO, foto de Nacho Gómez

Manifestación del personal sanitario de CHUO, foto de Nacho Gómez

Personas como Érika(2), inmigrante y sin papeles, carne de cañón para ciertos cafres. Tuvo que marchar a Londrina (Brasil) para cuidar a su madre; hacía nueve años ya que vivía en Alcalá de Henares, pero antes de viajar visitó la Delegación del Gobierno de Madrid para asegurarse que no tendría problemas de entrada a su vuelta. De hecho, su hijo de tres años tiene nacionalidad española y ella había «solicitado el permiso de residencia de carácter temporal por arraigo familiar, tipificado en el artículo 122 del borrador del Reglamento de la Ley de Extranjería, que autoriza la residencia a los inmigrantes que tengan hijos menores con nacionalidad española “siempre y cuando el menor conviva con ellos y viva a su cargo”». La realidad fue bien distinta, y sufrió un verdadero calvario en el aeropuerto de Barajas cuando la Policía Nacional la retuvo con su pequeño.

Personas como María, y su marido, y sus tres hijos, y su hermana Antonia —que tiene un 75% de minusvalía—, y su madre María —que necesita atención permanente—. Una familia sobre la que, el pasado mes de julio, pendía una orden de desahucio de su casa de toda la vida. Una orden de desahucio dictada por Bankia. Una familia trabajadora, que se encontró en este callejón sin salida por situaciones que escapaban a su control. Personas que viven con «la paguita» de la madre y con la comida que reciben de Caritas. Algo que se está acabando también, porque cada vez son más personas, esas que a mí me importan, las que necesitan esa ayuda.

Personas como la familia de Manuel(3), su mujer y sus hijos, que vieron cómo este se tiraba por el balcón del piso del que estaban a punto de ser desahuciados. Uno más entre el ingente número de suicidios de los que este año hemos sido pasivos (algunos), dolientes (otros) testigos.

Personas como Gloria, María, Lamín(4), que han tenido que rehacer sus vidas como han podido tras haber sido desahuciadas de sus casas. Como han podido porque un desahucio implica mucho más que perder tu vivienda: «dolor, tristeza, impotencia, humillación, vergüenza». Una vergüenza que obliga a ocultar que se tienen problemas con el banco. Una humillación que flota sobre las pertenencias tiradas de cualquier manera sobre la acera. Una impotencia que lleva a la comprensión de esos desahuciados incapaces de seguir viviendo. Una tristeza que arruga el corazón. Un dolor terrible, tanto como el de la visión de los hematomas en los brazos de una niña obligada a salir de su casa tras los forcejeos con la policía.

'Hijo mío, si pierdo la vida en esta lucha tú deberás continuar la batalla. Te quiero. Y te quiero libre, no sumiso' | Foto: Reuters

‘Hijo mío, si pierdo la vida en esta lucha tú deberás continuar la batalla. Te quiero. Y te quiero libre, no sumiso’ | Foto: Reuters

Personas como Antonio(5), que vio morir a su padre en el asiento trasero del coche de su hermano porque los recortes en Sanidad hicieron que cerrase el centro de atención de urgencias de su pueblo, Madroñero. El mismo centro que en 2009 le había salvado la vida en la misma situación: un ataque al corazón. Le reanimaron, le estabilizaron y le mandaron a Trujillo con una ambulancia. Pero este año no había PAC ni ambulancia. Bueno, ambulancia sí: de hecho hay tres para dar servicio a 16 pueblos en un radio de 33 km. 9.820 personas. «¿Pensarán que hay gente que se está muriendo por su culpa? Ha sido una muerte, pero ¿cuántas más no va a haber?»

Personas como José Luis(6), a quien el director de la oficina de Novagalicia Banco con la que trabajaba le falsificó la firma, condenando su dinero, su futuro, a otra estafa más de las participaciones preferentes. «No pueden tensar así las cosas cuando han jugado con años de trabajo y sudor, con los cuatro duros que ahorramos. Yo tengo un sueldo humilde»

Personas como Óscar(7), que lleva 28 meses en paro, 12 sin tener ningún tipo de ingreso económico, cinco en la calle y que ahora sobrevive gracias al albergue municipal de Zaragoza para personas sin hogar. Allí duerme y hace las tres comidas del día. Pero eso no es vida.

Personas como Manolo(8), que con 63 años y prejubilado ha decidido que ya es hora de reivindicar los derechos de todas y se ha declarado insumiso del euro por receta. «Lo que más me empujó a tomar la decisión fue la discriminación que sufren las personas que cobran pensiones bajas». Y la decisión la tomó el día que coincidió en la farmacia con una mujer que, cobrando 500 euros de pensión —menos de la mitad de lo que él ingresa por el mismo concepto—, pagaba exactamente el mismo recargo que él por su medicación. Y sigue pensando en otras acciones.

Euro por receta, del fb de 'Yo no pago'

Personas como Montse(9), enferma crónica que (re)paga el euro por receta desde el pasado mes de julio, que no entiende el porqué de estas medidas, «cada día me cuesta más llegar a final de mes; ya no sé cómo hacer los números para que me cuadren entradas y salidas, y eso que no tengo hipoteca»

Personas como Mari Ángeles(10), celadora del Hospital Universitario de la Coruña, que se vio abocada al vacío desde un noveno piso cuando la inspección médica a la que acudió decidió que se encontraba en perfectas condiciones para reincorporarse a su puesto de trabajo. Había falta de personal y ella solamente estaba de baja por depresión. Su último gesto demostró que esos inspectores médicos estaban letalmente equivocados.

Personas como Jaime, José, Alicia, Enrique, José Manuel(11), que llevan mucho tiempo dedicando sus esfuerzos a que los dependientes españoles reciban las ayudas que la Ley estipulaba antes de los recortes salvajes que se le han aplicado —y que ya anteriormente eran complicadas de obtener—: aumento del tiempo de espera para ser reconocidos como tal; rebaja de la ayuda económica a los cuidadores familiares; restricción de los pagos retroactivos; supresión de la combinación de diferentes tipos de ayuda; copagos para la teleasistencia, centros de día y de noche, asistencia en domicilio, etcétera. «Llevamos casi seis años luchando por el correcto funcionamiento de esta ley y para que todos los dependientes tengan acceso a unas ayudas que les pertenecen y que necesitan. El futuro es negro, pero no vamos a dejar de luchar»

Personas como Encarni(12), que solicitó una beca para los libros escolares de sus hijas y todavía la está esperando. Y al igual que ella, el resto de familias del mismo colegio: todas se encuentran en su misma situación. Bueno, tal vez en la misma no: Encarni está en paro y su situación es más difícil. Por eso ha salido en repetidas ocasiones a la calle a protestar por un recorte que es «una amenaza clara a la educación, que es el futuro de todos. Salgo a la calle para defender el derecho de mis hijas a tener las mismas oportunidades que los demás aunque su madre esté en el paro», a denunciar a Wert y a este gobierno que «pretende que acaben estudiando solo quienes tienen dinero»

#JóvenesTutelados, foto de @el_hacedor

Personas como Olga y Mª José(13), dos de las 250 víctimas de las políticas de austeridad que María Dolores de Cospedal está aplicando en Castilla-La Mancha. El Programa de Autonomía Personal de la Junta de CLM está dirigido a jóvenes que han pasado por un Centro de Menores y se encuentran en situación de desamparo. Consiste en una dotación económica de un máximo de 400 euros, además de la asignación de tutores que les ayudan a gestionar la economía del hogar. En la mayoría de los casos este programa es su única fuente de ingresos, lo único que les puede permitir continuar su formación, lo único que les separa de la indigencia. El gobierno de la comunidad notificó a jóvenes y profesionales, hace apenas un mes, que el Programa se cerraba el 1 de enero de 2013 porque, al parecer, no hay dinero. Muchos de ellos «tendrán que volver a la familia de la que fueron separados por maltrato, violaciones y otras problemáticas. Además, deberán dejar sus estudios e intentar encontrar un trabajo teniendo en cuenta que en España el 52% de los jóvenes no encuentra trabajo». Y los profesionales, por supuesto, pasarán a engrosar, todavía más, las cifras del paro.

Personas. Ya no más Nadies. Son muchas más. Que se han visto vejadas por el poder abusivo del Estado. Personas que han sido detenidas de manera preventiva; que han sido despojadas de su tarjeta sanitaria por no haber nacido en España; que están prisioneras en sus casas viendo cómo una enfermedad deteriora su cuerpo porque el centro al que acudían ha tenido que cerrar por falta de recursos; personas que comerán menos, que se quedarán sin comer, porque su pensión de jubilación ya no les permitirá nada más; personas que son encarceladas en CIE’s por querer buscar una vida mejor; personas que han perdido la esperanza de encontrar un trabajo; que han sufrido graves lesiones por salir a defender constitucionalmente sus derechos.

Miseria, opresión y desilgualdad, El Roto

Y también me importan, y mucho, esas personas que, a pesar de saber que el mundo no es justo, que es cruel y caótico, siguen luchando sin rendirse.

Que se duelen por los demás.

Que crean redes de ayuda.

Que se preocupan más allá de sus ombligos.

Que miran y que escuchan.

Que toman partido.

Que sienten y crecen en su empatía.

Que se conmueven.

Que saben que sus sueños pueden no tener un final feliz.

Que persisten tercamente en mantener la memoria.

Que se responsabilizan.

Que caminan a ras de suelo sin pisar la imaginación.

Que siguen aprendiendo.

Que tienen miedo pero se esfuerzan por vencerlo.

Que comparten.

Que saben reír y también llorar.

Que se comprometen.

Que se rebelan.

Que piensan.

Que se equivocan pero saben rectificar.

Que gritan con sus actos, con sus fotos, con sus vídeos, con sus palabras. Con su presencia.

Que siempre encuentran una buena causa por la que seguir gritando.

Que aunque sientan a veces el corazón entumecido, consiguen resistir.

Que me revolucionan…

Personas. Que quieren vivir, que todas vivamos. También los Nadies.

A toda esa gentuza... Gracias, de @Raskolnistan

 

 

Aquí encontraréis una parte de la historia de los Nadies que aparecen en este post: Antonio (1); Érika (2); Manuel (3); Gloria, María, Lamín (4); Antonio (5); José Luis (6); Óscar (7); Manolo (8); Montse (9); Mari Ángeles (10); Jaime, José, Alicia, Enrique, José Manuel (11); Encarni (12); Olga y Mª José (13)

10 pensamientos en “Mi 2012. El de los Nadies

  1. Pingback: 2013. Fake Reality o de cómo enfrentar la realidad | Otras (re)lecturas por Mónica Solanas

  2. Lo que he llorado al leerte,lo que habrás llorado al contarnos.Me encanta ser una ‘Nadie’ loca y cobarde, gracias por darnos visibilidad, gracias por crear redes.Gracias.

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  5. los pastores son pastores por lo que hacen, por su responsabilidad con el rebaño. las ovejas son ovejas por lo que hacen. nosotros, somos ovejas. y siempre lo seremos. bueno, siempre no, en nada nos tendrás que matar a la mitad o así, ya somos demasiados y no hace falta tanta oveja. en tiempos de crisis damos más gasto que ingreso, y un parado… no hace más que gastar, y no paga nada.

    somos como los ñús que cruzan ese río del serengueti. vemos como se están comiendo a uno de los nuestros, y lo único que se nos ocurre es poner nuestro culo a salvo. si esos pobres ñús se echaran todos juntos a por el mierdacocodrilo ese, otro gallo cantaria, pero la naturaleza no es así. nunca lo fue y nunca lo será. quien tiene el poder de cambiarla, no lo hará. ni loco.

    habrá que seguir sufriendo, hasta que nos maten. me gusta -de siempre, desde el primer día que las escuché- estas dos frases: “vales menos que las chanclas que lleva puestas” y esta que dice lo mismo con “vales menos que la bala con la que te voy a matar”.

    es taaan triste, es taaan lamentable, es taaan descorazonador, es taaan indignante, es taaan inasimilable, es taaan taaan taaan rabioso, que no queda más que cada valiente, que cada héroe anómino que hay en nosotros haga lo que hacen los héroes y los valientes: dar sus vidas por actos valientes y heróicos.

    la idea del francotirador me seduce. creo que aquel que se corrompe lo hace porque ve que en el otro lado de la balanza no hay suficiente peso. y la balanza se inclina, sin él poder hacer nada por evitarlo. todo está montado para ello. la idea me seduce, ya que me hace pensar que siendo así, cuando un político decida gastarse MI DINERO en irse de putas con 50 gramos de fariña y media docena de amigotes, lo hará porque es un tipo CON DOS COJONES, y eso me parece digno. indigno es que un mierdas con peluquín, haga lo mismo… gratis.

    francotiradores que se hagan cargo de los diputados que hacen y aprueban estas leyes; que no puedan andar por la calle como si nada. que sus vidas se vuelvan “un poco” más solidarias. francotiradores que se hagan cargo de esos que entran en los juzgados para luego salir indultados en el caso de que sean condenados, esos imputados que se mofan de todo cristo. esos? pues que dejen de andar por la calle tranquilos. que sus vidas se vuelvan un poco más solidarias. francotiradores que se hagan cargo de los gobernantes de cada gobierno autonómico, y que esos políticos que dan nuestro dinero a sus amigos y/o testaferros no sigan viviendo a todo trapo con una gran sonrisa de buen político. que sus vidas se vuelvan un poco más solidarias. francotiradores cerca de cada restaurante de lujo, de cada hotel de lujo, de cada prostíbulo de lujo, de cada puerto deportivo de lujo. que esos hijos de la gran puta mencionados anteriormente no sigan yendo de fiesta con esa tranquilidad. ni ellos ni sus benefactores.

    coño… coño… coño!!! que cojones pasa en este pais. acaso se puede cambiar algo en el parlamento? pero qué nos están haciendo desde hace años?! pero acaso hay otra forma de pedir nada a nadie. hay que predicar con el ejemplo y empezar de una vez por todas a actuar como lo hacen ellos, para que ellos también tengan el mismo miedo que nosotros. votar “sí” a una ley que el pueblo no puede soportar, implicará entrar en una lista negra, como cuando dejas de pagar la hipoteca y entrar en ellas tu también. pues lo mismo. exactamente lo mismo. que entrar en esa lista negra te haga tener ganas de salir de ella, pues en ellas la vida ya no es vida… por lo menos en este mundo capitalista.

    en resumen. las ovejas no son valientes, ni son héroes. no pretendamos pues que las ovejas hagan el trabajo de los héroes y los valientes…

    pd: espero no haber sido políticamente incorrecto 😉

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    • Me gusta quien es políticamente incorrecto. Si no, este blog no existiría.

      Me gusta esa comparación de ovejas y pastores. El tema es que yo no me siento oveja ni ñu, y conozco a unos cuantos que tampoco lo son.

      “Vales menos que las chanclas que llevas puestas”. Eso es solo una consecución de palabras. Puedes darle un significado que te entre en la mente y te la desmonte, o puedes ni tan siquiera OÍR el ruido que producen esas palabras cuando alguien las pronuncia. Yo me decanto, desde hace mucho tiempo, por lo segundo.

      No soy francotiradora, creo que mi puntería no es demasiado buena y solo conseguiría malgastar munición. Además, creo que no sería capaz de utilizarla (tan fríamente…). Tampoco soy ningún héroe, ni me considero valiente. Es más, en muchas ocasiones tengo miedo. Pero precisamente porque tengo miedo avanzo. Así que procuro controlarlo.

      Utilizo otra clase de balas. Son más lentas pero son las que conozco, las que trabajo, las que voy perfeccionando, con las que me siento cómoda. Uso mis palabras. Y me vuelco en tejer redes de personas.

      Así que creo que nunca podré actuar como “ellos”. Pero sí pensaré maneras de hacer que me tengan miedo, a mí y a esos otros cuantos que no son ovejas ni ñus, porque son ellos con los que puedo contar para reventar este mundo capitalista. Es más, creo que esas ovejas y esos ñus también pueden formar parte de esta construcción del miedo: hay muchas pequeñas cosas que pueden hacerse y que no implican ninguna valentía ni heroicidad; que no requieren mucho esfuerzo ni ponerse en riesgo. Llámame ilusa, llámame loca… ¿Acaso no vivimos en un mundo de locos?

      En resumen: que seguramente este año seguiré buscando a otros locos para devolver su nombre a todos los Nadies que se crucen en nuestro camino 😉

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  6. ¿Y cuando los “nadies” seamos todos? o por lo menos la gran mayoría de la ciudadanía. Me ha conmovido esta entrada, aunque muchas de las historias las había leido el volver a leerlas una detrás de otra no ha dejado de acongojarme, porque día a día en la calle vas viendo cada vez más “nadies”, en la puerta del metro, en la entrada del comedor social que tengo al lado de mi casa y ves y observas como cada vez hay más gente y empiezas a ver a aquel jubilado que te encontrabas todos los días cuando tomabas café, o a aquel vecino con su esposa que se han quedado en paro, y vuelves a vivir situaciones olvidadas y se multiplican en los supermercados a la gente con calculadora. y la mirada triste de algunas madres intentando cuadrar sus números para poder comprar lo necesario. Es triste salir al centro de las grandes ciudades en estas fechas, que se ha convertido en el Centro de la Gran Mentira. Malditos los que nos han traido esta crisis falsa y mentirosa.

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    • Cada día de este año me he conmovido cuando he salido a la calle. Y también los anteriores. Pero este especialmente. Son personas, y eso es lo que me conmueve. Que son personas. Que sufren. Y eso me arranca lágrimas de rabia. Y eso es lo que me hace seguir peleando para que nunca, ninguna persona, sea un Nadie.

      Malditos sean, sí. Seguiré gritándoles esas palabras más alto cada día.

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