(ex)Presión/Perversiones de la información

Borrachos de información

Umberto Eco hizo una clasificación de las diferentes posturas de los humanos ante los cambios tecnológicos: los abstemios, que no quieren actualizarse; los catadores, la postura media por la que opta el escritor y semiólogo italiano; y por último, los borrachos, los que necesitan estar constantemente a la última. La revolución digital es la que permitirá el coma etílico a estos últimos. La sociedad de la información ha deglutido estos cambios tecnológicos en su propio interés. La rapidez con la que la información se mueve en la actualidad no podría ser posible sin esta revolución.

Información en RedParecía que la radio acabaría con la prensa escrita, pero no fue así. También hubo quien creyó que la televisión desbancaría a los periódicos y a las radios, y también esta vez el vaticinio fue erróneo. Pero la red… ¡ah, la red! Con Internet ya no hace falta comprar prensa, ni radio, ni televisor. Conectarse a la red lo soluciona todo. Las noticias fluyen y se actualizan constantemente. Tiene textos como la prensa escrita, sonidos como la radio, imágenes como la televisión, ¡todo en uno! Se acabó madrugar el domingo – único día de la semana que la mayoría de los españolitos de a pie podemos dormir un rato más – para ir a comprar el diario. Se acabó cargar con hojas y hojas de papel para que acaben en el suelo de la cocina o envolviendo bocadillos aceitosos. Se acabó gastarse un dineral en comprar varios diarios, o el dedo cambiando el dial  o el canal, para estar a la última en cuanto a información. Ya se puede viajar tranquilo, con un portátil o un móvil la conexión mundial está garantizada.

Si necesitas estar al día, todo está en la red. Versiones digitales de los diarios de papel, nuevos periódicos digitales, portales televisivos y radiofónicos, ¿qué más se puede pedir? Textos, fotografías, gráficos, vídeos, ¡incluso hemerotecas que los propios medios ofrecen a sus consumidores para que puedan obtener más y más información! Internet es el mercado de la información – y de cualquier tipo – por excelencia, con unas ventajas como ningún otro: interactividad, homogeneidad, omnipresencia, entre otras. Internet es, además, el lugar privilegiado donde observar y participar de la realidad. Pero ¡ojo!, no olvidemos que esa realidad, esa información, está sujeta a unos cánones. Es una realidad mediatizada, una información a veces incompleta. ¿Pero qué me estás diciendo, que tengo que buscar más y más y más? Y ahí es donde está uno de los problemas de Internet, más bien, uno de los problemas de la actual sociedad de la información.

La necesidad de información se ha vuelto básica en nuestros días. Los medios lo saben, ya no son periódicos simplemente, sino empresas informativas que comercian con lo que se dice da el poder. De hecho, incluso el medio ha perdido su esencia para pasar a ser un mero transportador de noticias frescas. Da igual cual sea el soporte, todos tienden hacia una apariencia similar. A pesar de que algunos digan que la prensa de papel puede dedicarse más a la reflexión y a la profundización; que la televisión puede jugar con imágenes y espectáculo; que la radio se presta a coloquios; que la prensa digital da información, aunque escueta, al segundo. Si las cabeceras no son explosivas, el producto no se compra. Demasiada información. Demasiados medios. Demasiados portales que ofrecen lo que queremos. Y muy poco tiempo para reflexionar y tomar distancia para ver si todo eso que estamos consumiendo realmente nos es de alguna utilidad. Para discernir qué es lo que realmente necesitamos saber y qué no. Estamos tan embotados de noticias, de imágenes, que ya no sabemos ni lo que sabemos. Y tal vez es por eso que el afán consumista de información aún se desmesura más hasta desbordarnos de nuevo y hacernos buscar todavía más información. Puede que hayamos entrado en un círculo vicioso, un bucle mediático.

Exceso de información¿Tal vez lo que pasa es que hay demasiada comunicación, pero no la información necesaria? Y digo necesaria no como sinónimo de suficiente, sino de óptima. Todo lo que nos aportan las nuevas tecnologías es bueno, porque nos acerca al resto del mundo con una facilidad inimaginable hace no tantos años. Es beneficioso, porque nos permite conocer hechos que tal vez de otra forma no conoceríamos – simplemente porque no hay tanto espacio en otros medios –. Es rentable para las empresas informativas, es cómodo para los consumidores de productos periodísticos. Pero es necesaria una educación informativa a todos los niveles: tanto para los receptores como para los emisores. Si no es así, deberemos empezar a pensar en crear la Asociación de Borrachos de Información Anónimos.

7 pensamientos en “Borrachos de información

  1. ¿Umberto Eco? Qué haces plagiando mis artículos -juaaaaaaas-. Es broma -por si hay algún lector que lee esto, es que publiqué sobre Berlusconi y Umberto Eco ayer o anteayer, juaaaaas-.

    Yo diría que la NECESIDAD de información LA HAN VUELTO BÁSICA -y lo digo gritando, sí, qué pasa-. El asunto creo que es que la inmediatez está a veces demasiado reñida con la calidad/veracidad de los contenidos, de la información misma.

    Y vete a decir esto en 140 caracteres.

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    • ¡Que no es plagio! Vi tu post después, vaya conexiones mentales tenemos…

      En 140 imposible decir tanto, siempre nos quedarán los blogs. Me quejo de lo mismo que tú, de la esclavitus que genera la inmediatez y de la baja demanda de calidad y veracidad por parte del público. Creo que la información es necesaria, pero hay que cribar qué tipo de información necesitamos, tanto desde los medios como desde la posición de consumidor de noticias.

      Y como siempre, un placer verte por aquí😉

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  2. Como procedo del sector social de las cabezas cuadradas, creo que sería bueno distinguir entre información y datos. Lo que generalmente llamamos información no es más que una avalancha de datos. Ahogarse entre los datos no nos convierte en más informados sino en más carentes de aire, quiero decir de verdadera información.

    Los datos deben ser de calidad, y además estar estructurados, para que sean verdadera información.

    Como llamamos información a todo tipo de basura (desinformación, propaganda, publicidad, consignas, etc. etc.) sin distinguirla de lo que es información “objetiva”, tenemos un serio problema semántico. Comprendo que no se puede andar con sutilezas en los medios, pero la gente que busca la “verdad” de la información, debe clasificar, ordenar, estructurar los datos que recibe, porque sino es así, la alternativa es ser arrastrado por los poderes precisamente hacia donde pretenden llevarnos.

    El corporativismo del sector dedicado a cobrar a fin de mes gracias al manejo de datos informativos (algunos de los cuales son verdaderos periodistas) hace que aquellos capaces de cribar y analizar los datos que les llegan, utilicen sus conocimientos en beneficio propio en vez de actuar como “hermanas de la caridad” y hacer el bien a la sociedad informando objetivamente. Punto :-)).

    Seguramente alguien ha elaborado una teoría de la información adecuada a los tiempos que corren, pero yo lo desconozco. Entretanto, sigo opinando como Lenin que la información realmente objetiva no existe, que toda ella está siempre sesgada por los intereses económicos.

    Pensar en la información como un conjunto de datos que no tienen el mismo valor informativo es algo que ya se hace en el sector de la informática y la programación, y que creo que es conveniente hacer ya en la información “general”, la que nos suministran los medias. Para mi uso personal, lo resumo pensando en que los datos no son “planos”, sino “estructurados”. Los datos convenientemente filtrados y estructurados es lo que constituye la verdadera información.

    20111111

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    • Paco, es difícil, por no decir imposible, que la información sea objetiva. Eso no es malo (en principio) siempre que los actores de este gran teatro seamos conscientes de ello, tanto emisores como receptores. La perversión mediática viene dada por el uso maligno de la neolengua y la apología de la confusión mediática para pervertir la percepción de los consumidores de “información”. Unos y otros son responsables de este uso maligno, tanto los medios como los consumidores de noticias. El corporativismo es malo, pero peor es la impunidad con que las cabeceras (no pienso solo en el papel) pueden manipular la información con la que trabajan sin que tengan ningún tipo de consecuencias por ello.

      Seguro que existen teorías de la información actualizadas, pero en mi opinión tu última frase resume muy bien lo que yo entiendo que debería ser la información; te la transcribo para que no tengas que buscarla: “Los datos convenientemente filtrados y estructurados es lo que constituye la verdadera información”.

      Un debate apasionante, la verdad. Gracias por leerme, por darme pie y por tu comentario😉

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