Memoria/Memoria Histórica

Surcos sembrados con nuestra historia

«La vida y la lucha por un mundo más justo continúan. Y solamente el que se excluye se siente verdaderamente solo. He vivido la vida que he preferido vivir, la vida dura pero noble de un revolucionario. Y a pesar de los naufragios sufridos y las decepciones que la lucha y la vida a veces nos deparan, si mil veces naciera mil veces volvería a ser lo que soy y a pensar como pienso.»

Marcos Ana, de las reflexiones finales en su libro de memorias Decidme cómo es un árbol.

Marcos Ana con un ejemplar de la revista 'Muro', publicación clandestina editada en la cárcel | Foto: Aitor Fernández

Marcos Ana con un ejemplar de la revista ‘Muro’, publicación clandestina editada en la cárcel | Foto: Aitor Fernández

«Conservo un recuerdo festivo de la proclamación de la República en abril de 1931. Mi hermana Margarita me fue a recoger a casa, me regaló un gorro frigio, me lo puse sin saber bien lo que representaba y nos fuimos al centro de la ciudad, a la Plaza de Cervantes y a la calle Mayor donde había música y muchísima gente festejando la victoria. En unas mesas mi hermana me compró una bandera tricolor y una tarjeta con los rostros fosforescentes de Galán y García Hernández y me contó que eran dos héroes republicanos. Me explicó que primero debía mirar fijamente la tarjeta y después elevar mi vista al cielo. Cosa de magia y para mí casi religiosa, allí, en la atmósfera celeste, aparecían los rostros de los héroes, hasta que se iban desvaneciendo poco a poco. Cuando mi hermana me devolvió a casa, mis padres, asustados, me quitaron y ocultaron la bandera y el gorro frigio. No mucho más recuerdo de aquella alegría popular. Tenía 11 años y no podía imaginarme cuánto me iba a tocar luchar y sufrir en un futuro no muy lejano por aquella República que el pueblo recibió con tanto júbilo.»

 

«Ya no me queda futuro para ver la victoria plena de nuestros redentores y nobles ideales. La verán y la disfrutarán nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos. Las medidas humanas no siempre coinciden con las medidas históricas y es muy difícil que los procesos revolucionarios de fondo se culminen en el espacio de una vida. Confío en las nuevas generaciones, en cuyos surcos hemos sembrado nuestra historia. Ellas proseguirán nuestra lucha por un mundo más justo y más humano, un mundo sin hambres y sin guerras, sin desigualdades sociales, donde el sol salga y caliente para todos.»

2 pensamientos en “Surcos sembrados con nuestra historia

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