Lapidarium

Lugares y momentos equivocados: la impunidad de una policía violenta

Por estar en el momento y en el lugar equivocados, asumiendo voluntariamente el riesgo. Este es el argumento último que utilizan los diferentes cuerpos de policía del Estado para justificar la violencia que ejercen contra los ciudadanos. En Catalunya somos un problema de desorden público. A eso quedamos reducidos quienes decidimos ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión para el Departament d’Interior de la Generalitat de Catalunya, como explican en su informe La gestió de l’ordre públic a Catalunya (La gestión del orden público en Catalunya). Las víctimas de su violencia tienen que acometer, además, un trabajo sobrehumano: demostrar que no hicieron nada malo.

Charla de Stop Bales de Goma en el Ateneu Popular de Sitges, 18 de julio de 2013 | Foto: Mónica Solanas

Charla de Stop Bales de Goma en el Ateneu Popular de Sitges, 18 de julio de 2013 | Foto: Mónica Solanas

15 días han pasado desde que Nicola Tanno —de la asociación STOP Bales de Goma— y Ester Quintana —de Ojo con tu Ojo— comparecieran en el Parlament para intervenir en una sesión de la Comisión de Estudio de los Modelos de Seguridad y Orden Público y del Uso de Material Antidisturbios en Eventos de Masas. Quintana y Tanno volvieron a ser noticia tras aquella intervención, por asuntos bien dispares. Aunque para mí no son noticia, ahora ya son personas muy, muy cercanas; por eso os estoy contando todo esto.

A Nicola le disparó al ojo derecho un antidisturbio de los Mossos d’Esquadra. No puedo deciros su nombre, porque no ha sido identificado. Fue la noche del 11 de julio de 2010, justamente tres años antes a la segunda comparecencia de Nicola en el Parlament. En Plaça Espanya se celebraba la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol tras ver la final en la pantalla que se adecuó para ello. Nadie quería que la fiesta terminase. Nadie excepto los responsables del orden público, a ellos no les pareció bien. Así que pusieron en marcha su maquinaria para acabar con la celebración de la única manera que saben. Y aparecieron los Mossos para disolver el desorden público. Sirenas, porras, disparos. Nicola caminaba por la Gran Vía, en dirección a un frankfurt en el que refugiarse. Pero una bala de goma se cruzó en su camino. Hay testigos que explicaron cómo vieron al agente dispararle directamente y a menos de 30 metros. Nicola denunció.

Nicola Tanno. Todos sabemos su nombre; ha aparecido en medios de comunicación; hemos visto muchas imágenes de él a través de las redes. Algunos hemos tenido la oportunidad de estar con él. Todos podemos identificarle.

Antidisturbio. Agente de la BRIMO, la Brigada Movil, de los Mossos d’Esquadra. Hay un total de 500 agentes. Cuando actúa no va identificado. Habitualmente lleva la cara tapada con una braga o con el casco.

Manifestación Stop Balas de Goma, Barcelona, 14 de febrero de 2012 | Foto: Jesús G. Pastor

Manifestación Stop Balas de Goma, Barcelona, 14 de febrero de 2012 | Foto: Jesús G. Pastor

Eso ha ayudado, y mucho, a que el pasado lunes se archivara el caso de Nicola. Su expediente ha pasado por las manos de seis magistrados, dos juzgados de instrucción y una de las salas de la Audiencia Nacional de Barcelona. Un expediente que sobrepasa las 1.000 páginas. Testimonios que confirman los disparos de varios agentes de la BRIMO; informes forenses que certifican que la lesión de Nicola corresponde al impacto de una bala de goma. Pero todos los agentes llamados a declarar por el juez Francisco Javier Paulí negaron haber ordenado los disparos y haber disparado hacia el lugar en el que se encontraba Nicola. En los informes que presentaron tampoco aparecía registrado el disparo. El juez, a pesar de hacer constar en el auto de archivo que «la mutilación ocular de Nicola Tanno fue producida por una bala de goma disparada por un escopetero de los Mossos d’Esquadra», ha cerrado el caso.

Mientras, podemos presumir que el antidisturbio que disparó a Nicola continúa trabajando para el Departament d’Interior. También podemos pensar lo mismo del agente que esa misma noche disparó a la pierna de Danny Pérez, quien acababa de aterrizar en Barcelona con su mujer desde Estados Unidos y cuya causa acabó igualmente archivada.

Ester Quintana. Igual que a Nicola, todos podemos reconocerla porque desde el pasado 14 de noviembre los medios han seguido muy de cerca su caso. Perdió su ojo izquierdo esa noche, al término de la manifestación que cerraba la segunda huelga general del año. Desde el primer momento afirmó que, en la zona que ella estaba con unos amigos —Paseo de Gracia con Caspe—, no había ningún disturbio que disolver. Pero una furgoneta de la BRIMO se acercó, bajaron de ella unos agentes y dispararon. Son ocho meses en los que «he mantenido mi verdad, que es lo que sucedió en Paseo de Gracia, y no he cambiado». Felip Puig, el exconseller de Interior, no puede decir lo mismo: cambió varias veces la versión de los hechos de aquella noche. La versión sigue variando: Ramon Espadaler, el nuevo responsable de Interior, convocó una rueda de prensa el pasado martes 16 de julio. Muchos hemos visto esa intervención como una cortina de humo. Espadaler anunció en ella que siete agentes de la Brigada Móvil ocultaron que se encontraban en la zona en la que Ester recibió el impacto de la bala de goma y que se realizó un disparo. Pero no de bala de goma: afirman que el escopetero disparó una salva sin munición.

Parece que esta revelación indignó a Espadaler: ha perdido la confianza en los siete agentes porque su amnesia e indisciplina ha hecho que otros compañeros hayan sido imputados sin ser culpables. No confía en ellos pero, paradójicamente, sí cree la afirmación que estos hacen sobre el tipo de disparo que realizaron: una salva, lo que implica que era sin munición. No me importa, llamadme imparcial. Yo no creo ni una palabra de lo que dicen estos siete agentes que viajaban en la DRAGO 414; tampoco creo en los agentes que ya están imputados por el caso de Ester, en los que no lo están tampoco; desconfío plenamente de las declaraciones que hizo Espadaler en la rueda de prensa. Y por supuesto, jamás daré por cierto absolutamente nada de lo que pueda afirmar al respecto Felip Puig. Y menos cuando sigue repitiendo la embustera letanía de la ausencia de disparos de balas de goma en la zona en la que se encontraba Ester Quintana durante la noche del 14N: la última vez, si es que no ha vuelto a hacerlo después, fue el pasado miércoles durante la inauguración de la nueva sede de CiU en Les Franqueses del Vallès.

El Sr. Puig parece no haberse enterado que Interior ya había admitido la presencia de la BRIMO en ese punto.

Opi en Passeig de Gràcia, 22 de marzo de 2013 | Foto: Mónica Solanas

Opi en Passeig de Gràcia, 22 de marzo de 2013 | Foto: Mónica Solanas

Y qué decir del comunicado que emitió el Sindicat Autònom de Policia. Lamentan «profundamente la actitud irracional» del Departament d’Interior; no pueden entender «cómo se puede perder la confianza en alguien que nunca hasta ahora (ni en los informes internos ni tampoco en las investigaciones judiciales) fue preguntado a tal efecto»; lamentan que «sin respetar la presunción de inocencia se haya estigmatizado socialmente con la etiqueta de culpables a nuestros compañeros». Lo que yo no puedo entender, de ninguna de las maneras, es que estos siete agentes hayan permanecido en silencio durante ocho meses argumentando que nadie les preguntó al respecto. ¿Es que no disponen de las suficientes neuronas para hacerlo por voluntad propia?

Volvamos a la convocatoria de Espadaler, porque fue una buena acción estratégica: la asociación STOP Bales de Goma ya había convocado anteriormente una rueda de prensa para el miércoles 17 de julio, en la que se iba a anunciar la presentación de una demanda al Estado español en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo del caso de Carles Guillot. Que su demanda prospere podrá significar poner nombre a todas las víctimas no solo de las balas de goma, sino a todos aquellos que han sufrido la violencia de la policía.

El mismo día de la rueda de prensa de STOP Bales de Goma, pero 12 años antes, Carles recibía el disparo de uno de estos proyectiles que le hizo perder un ojo. Al contrario que Ester y Nicola, Carles ya tenía un amplio recorrido como activista. El disparo, realizado por un agente que cambió su versión de los hechos tras afirmar que cargó y disparó su arma, fue durante un enfrentamiento que hubo entre la gente de la Kasa de la Muntanya —en el barrio de Gràcia de Barcelona— y la policía, que estaba realizando un desalojo en una casa justo enfrente. Entre los habitantes de la Kasa se encontraba Carles. Carlos Suárez, un compañero de DateCuenta, le hizo una entrevista el mismo día que tuvo lugar esta rueda de prensa. Os la recomiendo; son 20 minutos muy interesantes en los que se desgranan toda una serie de aspectos que deberíamos pensar en profundidad. Aspectos que ya pudimos oír en la comparecencia de Nicola y Ester en el Parlament; que se repitieron el pasado 18 de julio en el Ateneu Popular de Sitges, durante la charla que ofrecieron Óscar Alpuente, víctima también del disparo de una bala de goma la noche del 29 de mayo de 2009 durante la celebración de una victoria futbolística en Barcelona—Creía que la policía estaba de nuestro lado— y Aurea Martín —El comunicado de Espadaler también significa que nosotros hacemos las cosas bien—.

Pau Andaluz tras ser víctima de la actuación policial en Barcelona el 12 de octubre de 2012 | Foto: Robert Bonet

Pau Andaluz tras ser víctima de la actuación policial en Barcelona el 12 de octubre de 2012 | Foto: Robert Bonet

Todos debemos preguntarnos qué pasa con el modelo de seguridad y orden público que tenemos. Algo está fallando cuando en cada intervención de la BRIMO hay heridos. Estamos siendo víctimas de la violencia policial. Ojos, bazos, huesos, testículos. Tenemos un grave problema de brutalidad policial. Y más allá de esa brutalidad, el problema llega hasta la impunidad. El agente que dispara la pistola sabe que no va a haber ninguna consecuencia para él haga lo que haga: aunque sea imputado, acaba siendo indultado por el Gobierno catalán y posteriormente por el Estado español, como ya ha sucedido anteriormente. Eso significa que no hay responsables, y eso implica que los casos se archivan por falta de culpables. No puede ser que no exista un responsable de las lesiones de Carles, de Óscar, de Ester, de Nicola, de Pau Andaluz.

Pau participaba en una concentración antifascista en la Plaça Universitat el pasado 12 de octubre en Barcelona. Los antidisturbios 8089 (caporal) y el agente 14.728 del equipo Dragón 212 golpearon con la porra a Pau, haciéndole perder el 80% de la visión de un ojo, además de abrirle una brecha en la cabeza. Tras dos operaciones, que ha debido costear de su bolsillo porque las lista de espera de la sanidad pública no le hubieran permitido una recuperación óptima, ha logrado que le rehabiliten el 80% de lo que perdió. Gracias a varias imágenes registradas durante los hechos se pudo identificar a los dos mossos. El martes de esta misma semana estos dos agentes han pasado a declarar por la Ciutat de la Justicia; el caporal se personó en la sala con las cejas depiladas y decoloradas en un intento de despistar a la jueza. Si leyera, seguramente Mortadelo le hubiese proporcionado mejores ideas.

Homenaje Mai+ a Íñigo Cabacas en Plaça Sant Jaume, 10 de abril de 2013 | Fotos: Mónica Solanas

Homenaje Mai+ a Íñigo Cabacas en Plaça Sant Jaume, 10 de abril de 2013 | Fotos: Mónica Solanas

También hay muertos: Íñigo Cabacas es una de las víctimas mortales más recientes. España es un país democrático en el que no existe la pena de muerte. No puede ser de ninguna manera que alguien que sale a la calle a manifestarse acabe muerto por los disparos de un agente. Tenemos una policía desorganizada y un material que utilizan potencialmente letal; tenemos un cuerpo paramilitar y descontrolado, la Brigada Móvil, en las calles de Barcelona. Y no debemos olvidar de ninguna manera que este ejército de sicarios también estuvo a las órdenes de Joan Saura, responsable de Interior entre noviembre de 2006 y diciembre de 2010; en esa época tampoco iban identificados. Fue Puig quien dijo que debemos tener miedo. Espadaler ha añadido que las balas de goma es lo único que nos da miedo. Y eso es lo que utilizan: la estrategia del miedo. Esa es la estrategia del poder, el miedo.

El martes de esta semana hubo una nueva sesión de la Comisión de Estudio de los Modelos de Seguridad y Orden Público y del Uso de Material Antidisturbios en Eventos de Masas. De esa sesión me gustaría destacar dos cosas. La primera hace referencia a la intervención de Rafael Ribó, Sindic de Greuges. Exigió la necesidad de reparar a las víctimas «aunque sea parcialmente»; dar informaciones públicas «más transparentes, claras e irrebatibles»; y «resarcir patrimonialmente a los afectados». Muchos nos sorprendimos cuando afirmó que él también sabía lo que era el impacto de una bala de goma: una de ellas le golpeó en una pierna durante la manifestación proamnistía de febrero de 1976, en el Passeig de Sant Joan de Barcelona, cuando la policía cargó contra los manifestantes.

Manifestación proamnistía en Barcelona en 1976 | Foto: Manel Armengol Cervera

Manifestación proamnistía en Barcelona en 1976 | Foto: Manel Armengol Cervera

La segunda sorpresa fue el voto en contra que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) emitió a la solicitud de una nueva comparecencia de Espadaler y Manel Prat, director de los Mossos d’Esquadra, en la Comisión, a raíz de las declaraciones que hizo el Conseller sobre los siete agentes de la BRIMO que habían acabado apartados del cuerpo. CiU también votó en contra. El voto negativo de los dos grupos ha evitado que los responsables políticos de la BRIMO den explicaciones. No es el lugar adecuado para que se expliquen: ese es el argumento que han dado los socios de gobierno.

El lugar adecuado.

Los antidisturbios que han pegado, disparado, ejercido violencia contra los ciudadanos continúan en el mismo lugar. Y no es el adecuado.

Es lo mismo que dicen los políticos que dictan las órdenes de las Brigadas Móviles: las víctimas lo son porque no estaban en el lugar adecuado.

Pensadlo.

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