Lapidarium

Javier Arenas no come tres veces al día

Así lo afirmaba ayer el Partido Popular en un comunicado que emitió tras la información que se publicó en eldiario.es acerca de los diferentes pagos —más que cuantiosos— que le abonaba al vicesecretario general. Estancias en hoteles de lujo, comidas en algunos de los mejores restaurantes de la capital, pagos en especie, sobresueldos y nóminas extra entre otros. Incluso el costo de su residencia. Por supuesto, todo ello complementario al sueldo que cobraba como retribución por su trabajo dentro del partido como todo trabajador. Faltaría más.

Fotografía de José Ramón Ladra para www.larioja.com

Fotografía de José Ramón Ladra para http://www.larioja.com

La frase exacta que aparece en la nota emitida por el grupo popular dice así: «Es absolutamente falso que el señor Arenas comiera en tres ocasiones el mismo día». ¡Dónde va a parar! ¿Acaso creen que no tiene nada más que hacer que perder las horas sentado a una mesa ingiriendo viandas? Con la de dinero que tiene que gastar, ¡por favor! Además, católico como es, jamás se le ocurriría despilfarrar de esa manera sabiendo cómo están las cosas. ¿Cómo que qué cosas? ¡Pues las cosas del comer! Porque están muy, pero que muy mal.

Resulta que en el mes de abril, 1.3 millones de personas se acercaban a alguno de los bancos de alimentos que existen en España para pedir comida. Eso o pasaban hambre. Y las cifras siguen aumentando. De hecho, muchos de estos puntos de reparto ya hace tiempo que alertan sobre el desabastecimiento que están sufriendo. Desde Valencia, Badajoz, Vigo, Cádiz, Barcelona, Huesca, Ceuta, Tetuán, Santiago de Compostela, La Pobla de Vallbona, Sevilla o A Coruña. Los 250 millones de kilos de víveres que reparten entre los más necesitados ya hace tiempo que se quedan cortos. Y no os confundáis: los más necesitados empiezan a ser también personas que visten traje y corbata. Las clases medias, vaya, que están dejando de ser medias a pasos agigantados para acercarse a la de los tres millones, TRES, de personas que ya se encuentran en situación de extrema pobreza. O lo que es lo mismo pero dicho de otra manera: tres millones de personas en España pasan hambre.

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El hambre es mala, muy mala. Retuerce el estómago como no podemos ni imaginar. Los Bancos de Alimentos son la única salida para muchos de ellos, la única manera de poder llenar el estómago. En Andalucía, son más de 500.000 las personas que acuden a estos centros. Y la cifra de niños que pasan hambre —ojo, que pasan hambre cada día— supera los 140.000. En Galicia las solicitudes que han recibido superan las 100.000. En Castilla y León cerca de 77.000 personas necesitan acudir a ellos para comer. En el País Vasco ya son 68.000 las personas que piden ayuda a los Bancos de Alimentos en lo que llevamos de año. Os doy la cifra desde otra perspectiva: un 70% más que antes de la crisis; cada mes se suman mil personas a la lista de perceptores de alimentos. En Valencia ya hay 9.000 familias que sufren el desabastecimiento de los bancos de alimentos. Casa Caridad Valencia atendió 423.488 solicitudes de personas necesitadas en 2012, un 12,8% más que en 2011. Hasta 11.600 menores, muchos de ellos de edades comprendidas entre los 4 y los 11 años, recibieron comida y techo en los comedores y albergues de la organización. El 8,4% va cada día a Casa Caridad para comer, porque no han podido acceder a las becas comedor para el curso que acaba de terminar —estas becas han bajado entre un 20 y un 30%—.

Y mientras tanto, en España se tiran a la basura una media de 163 kilos de comida por persona, lo que suma 7,7 millones de toneladas al año: con esa cantidad de alimentos se podrían llenar 80 veces los 55 Bancos de Alimentos que tenemos en el país.

El hambre es muy injusta, mucho. Y la llegada del verano la hace más injusta y acuciante para los niños. Se acaba el cole, y se acaba también el servicio de comedor. Eso ha hecho que muchos centros se planteen ofrecer ese servicio durante estos meses. Desde organizaciones no gubernamentales se buscan soluciones para que estos niños coman aunque sea una vez al día. El porcentaje de menores en riesgo de pobreza ha aumentado hasta el 30,6%; el 16,7% de los pequeños viven en hogares que sufren pobreza severa. En la Barcelona de Trias, solamente el año pasado se detectaron 2.865 casos de niños que sufrían malnutrición. Y en toda Catalunya, uno de cada cuatro menores es pobre. Pobre.

La pobreza es cobarde. Solo se atreve con los débiles, claro. Desde que empezó la crisis, los ayuntamientos han detectado un enorme incremento de la demanda de emergencia en servicios sociales, servicios que incluyen la entrega de alimentos y la ayuda para abonar recibos: la cifra ha superado con creces el 250%. Sin embargo, entre 2009 y 2012 el dinero destinado a asistencia se ha visto recortado en 478 millones de euros: los recursos de protección social pública no cesan de disminuir. Durante el año pasado, el proceso de empobrecimiento y la desigualdad social aumentaron considerablemente, y eso dificultará de manera muy preocupante la salida de la situación en la que se encuentran las personas empobrecidas: el paso del tiempo es su peor enemigo. El índice DEC (Derechos – Economía – Cobertura) es una herramienta que mide la aplicación y el desarrollo de los Servicios Sociales en las diferentes Comunidades Autónomas. En 2013 ese índice es de 4.92 puntos; la puntuación ponderada por número de habitantes es peor: de 4.35 puntos…

Mapa del índice de desarrollo de los servicios sociales

Mapa del índice de desarrollo de los servicios sociales

La pobreza es cruel. La pobreza roba el bienestar. En España, 8 millones y medio de personas —alrededor del 20% de la población total— viven con ingresos inferiores al 50% de la renta per cápita nacional: ese dato les hace ser considerados pobres. Y lo son. Muchas son las variables que hacen que una persona pase a ser señalada como pobre. Por ejemplo, que desde el año 2006 la tasa de paro de larga duración se ha multiplicado por 7. O que entre los años 2008 y 2011 la pobreza económica aumentó un 60%. O que el 6,4% de españoles se encuentran al borde de la exclusión social porque, entre otras cosas, las rentas familiares han caído a niveles del año 2001: la capacidad adquisitiva en 2012 fue inferior a la de ese año, con una cifra media de 18.500 euros. El año pasado cerró con una disminución del 1,9% de los ingresos medios de los hogares españoles. Y los niveles de pobreza continuarán empeorando precisamente por todo esto: porque las rentas siguen cayendo y el desempleo de larga duración sigue aumentando. Progresiones fatales en muchos casos.

Hay más variables que tienen relación con las anteriores: son eslabones de una misma cadena, la que ahoga cada vez más estrechamente a los pobres, a los hambrientos, a los que van cayendo atados en esa cadena. El índice de bienestar material ha disminuido un 13,7%; desde 2007, la renta media ha bajado a niveles del 4% mientras los precios se han incrementado un 10%. Tener un sueldo ya no es símbolo de seguridad: la pobreza se ha acentuado también entre las personas con trabajo, lo que reflejado en cifras significa que la tasa de pobreza laboral ha aumentado entre 2007 y 2010 del 10,8% al 12,7%. El conjunto de remuneraciones salariales cayó en el cuarto trimestre de 2012 un 8,5% anual respecto al mismo periodo del año anterior. Desde 2006, los ingresos de la población con rentas más bajas han caído casi un 5% en términos reales cada año; sin embargo, en los hogares más ricos han crecido, y estos disfrutan de unos ingresos medios siete veces superiores al nivel medio de los hogares más pobres. La diferencia entre ambos se ha incrementado en un 30% desde el inicio de la crisis. Hemos pasado de 380.000 hogares en los que todos sus miembros activos no tienen trabajo a la alarmante cifra de 1.800.000 a finales del año pasado.

Todo esto no son más que datos; datos fríos. Pero detrás de ellos hay personas. Personas que a veces explican que ya no recuerdan a qué saben el pescado y la carne. Hambre y pobreza.

Fotografía de Carlos Barba para www.diariodeleon.es

Fotografía de Carlos Barba para http://www.diariodeleon.es

Tres últimos datos: los usuarios de programas de lucha contra la pobreza de Creu Roja de Catalunya se han incrementado en un 43% en los dos últimos años, hasta llegar a las 268.974 personas, de los que un tercio son niños; los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan que una de cada cuatro personas mayores sufre desnutrición, que se agudiza entre aquellos de 80 años que viven solos.

Os he dicho tres, y este no aparece en ningún telediario, ni en ningún periódico, ni en ninguna tertulia radiofónica: a día de hoy hay 148.000 parados MÁS que el mes de junio del año pasado.

Y ahora, a ver si deja de joder el Partido Popular contando sandeces sobre las comidas que hace Javier Arenas, por favor.

Fotografía de la Agencia EFE para www.elcomercio.es

Fotografía de la Agencia EFE para http://www.elcomercio.es

Fuentes: Informe FOESSA, INE, Caritas, Unicef, Ayuntamiento de Barcelona, FAO, PEAD, IVIE, Fundación Alternativas, Banco de España, Creu Roja, Eurostat, Parlamento Europeo, FESBAL, FEGA, Eurostat, Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales de España

4 pensamientos en “Javier Arenas no come tres veces al día

    • En realidad, el tiempo no se lo he dedicado a él, si no a los miles y miles de personas que están sumidos en la pobreza. Son los que realmente me importan, se merecen ese tiempo y mucho más.

      Besos, mi homeless

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