Lapidarium

¿Crisis?, ¡estamos de vacaciones!

Último día de julio. Muchos españolitos ya están de vacaciones, otros las iniciarán el fin de semana que está por llegar. Y conste que no lo digo con segundas; no me estoy refiriendo a todos esos funcionarios que en septiembre ya no tendrán su plaza porque el estado del bienestar de Mariano Rajoy, con los generosos y desinteresados consejos de su gran amigo Joan Rosell, nos ha regalado una estupenda reforma laboral.

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Tampoco hablo de todos esos trabajadores de empresas privadas que de la misma manera no podrán volver a sus trabajos porque PP y PSOE, en la alternancia gubernamental de este reino de la mamandurria que es España, se han convertido en daños colaterales del virus “crisis” que ha inoculado a sus jefes los empresarios. Por supuesto, no hago referencia a todas esas personas dependientes a las que se les ha esfumado la posibilidad de seguir yendo a sus centros de rehabilitación; ¿qué no es un trabajo? Para ellos lo es, un trabajo muy duro. Y mucho menos os hablo de todos esos jubilados que verán reducida su jornada laboral al no tener motivo ya para ir a la farmacia a buscar la medicación que les aporta una estabilidad a su calidad de vida.

 

Pero… ¡Ah, las vacaciones! Ese periodo en el que lo más importante es hacer una caravana interminable en una autopista más vieja que muchos de los que la transitan a un precio de oro. Esa etapa en la que cobra una especial relevancia conseguir una mesa en un chiringuito para comer una paella de cartón-piedra a precio de Bulli. Esos días en los que cambiamos nuestro ritmo de vida por otro más lento pero exigimos de los demás que lleven el suyo a revoluciones elevadísimas. Esas fechas en las que nos permitimos poner los televisores a volúmenes atronadores para que todo el vecindario sepa que nos mantenemos informados. ¿He dicho “informados”? Disculpadme, ha sido un lapsus imperdonable por mi parte. Porque las vacaciones también es una fase en la que todos reclaman desconectar. “No quiero saber nada de lo que pasa en el mundo”, como si el resto del año supieran mucho de lo que acontece ni tan siquiera en su barrio.

Pero es el típico tópico que se repite en cada periodo vacacional. Y lo peor es que, lo poco que saben, lo olvidan entre los efluvios de sangrías y los ardores de las playas. Este año, estos indiferentes (sí, es un guiño brutal a Gramsci y su escrito Antes que nada… odio a los indiferentes) tienen muchas cosas de las que desconectar:

Desconectando, que es gerundio

Deberán olvidar que el circo de Bankia, Rato y los que le enchufaron en el chollo han robado a pequeños inversores lo que debían ser los ahorros de sus futuros. Y que gracias a sus trapicheos la fuga de capital aún se ha acelerado más, llegando ahora a una cifra de 259.000 millones de euros. Sin contar con los desahucios que su banco sigue ejecutando, claro. Ellos y otras entidades bancarias.

Deberán olvidar que el gobierno quiere quitar la ayuda de 400 euros a las personas en situación de desempleo mientras la iglesia sigue estando exenta de pagar el IBI, entre otros favoritismos de los que dispone la santa secta. Y eso no es ideología, son medidas para combatir la recesión y cumplir con el objetivo del déficit. Aunque no debemos menospreciarles méritos, cuando se les acabó el chollo de traficar con bebés robados para generar ingresos lo suplieron con la venta de comida donada para “los pobres”. Creo que Gallardón está solucionando ese tema con su nueva ley del aborto…

Deberán olvidar que Carlos Dívar, expresidente del CGPJ, probablemente cobre unos 208.000 euros de indemnización por haber pasado duros fines de semana en las playas marbellís a costa del erario público.

Deberán olvidar que el yernísimo Urdangarín ha conseguido un estupendo empleo en Telefónica por el que recibirá emolumentos que sobrepasan los cuatro millones de euros anuales; y que como regalo de vacaciones le ha caído el desmantelamiento de la Unidad Especial de Investigación Judicial contra la Corrupción de la Agencia Tributaria de Baleares, esa que le investigó a él, al expresidente popular Jaume Matas y a la exvicepresidenta de UM Maria Antonia Munar.

Cerrado por vacaciones

Deberán olvidar que las embajadas que el gobierno del President Mas tiene en Nueva York y París cuestan la friolera de 900.000 euros. Bueno, eso solo de alquiler… Muchos euros sanitarios entran en esa cifra, muchas plantas de hospitales cerradas, muchas horas de ambulatorios cerrados, ¿verdad?

Deberán olvidar que la Fundación FAES, con el estupendamente encantado de haberse conocido José María Aznar a la cabeza, ingresa en subvenciones diarias 9.283 euros. Tranquilos, la mayoría de ese dinero sale del Ministerio de Cultura… Mucho que aprender de tan digna institución.

Deberán olvidar que tenemos 62 diputados con una vivienda como mínimo ―algunos hasta CINCO― en Madrid que cobran 1.823 euros al mes en concepto de dietas. ¡Limpias de polvo y paja! Aunque podría ser peor, a día de hoy falta por conocer la declaración de bienes de otros 31 diputados.

Deberán olvidar también todo lo que pasa fuera de nuestras fronteras. Pero claro, eso cae muy lejos, y total, si hacemos turismo nacional ¿para qué vamos a preocuparnos de los problemas que otros puedan tener?

Uffff, qué lista más larga, ¿no? ¡Ya vale! Que es verano, HOYGAN, no es tiempo de estresarse, sino de desconectar. Ya llegará septiembre. Para algunos, claro. Disfruten de su desmemoria, indiferentes, que ya recordaremos otros por ustedes. De momento, les dejo este dibujo, una cosa facilita, por si les da pereza tanta lectura.

Entre tanta mentira...

8 pensamientos en “¿Crisis?, ¡estamos de vacaciones!

  1. Soy de los que, afortunadamente, se va de vacaciones; hoy mismo, compa Moni, para ser más preciso. No me voy con alegría ni con indiferencia, sino con preocupación y desasosiego, porque lo veo todo muy complicado, a todos los niveles; pero también con la convicción de que necesito desconectar mínimamente -dentro de un orden, claro; el pensamiento no abdica…-, y la certeza de que haré todo lo posible por conseguirlo (no sé si con resultado positivo, o no…). ¿A la vuelta? Pues de nuevo a la batalla, a intentar ser un poquito más motor y un poquito menos lastre, sobre todo en cuanto a actitud, y dudando de todo, como es lógico y natural. ¿No? Y leyendo por aquí, también, claro…

    Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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    • Manuel, las vacaciones hacen falta. Sé que tu descanso y tu “desconexión” no van a impedir que tu compromiso desaparezca. Descansa, disfruta… Desconecta un poco que te lo has ganado.

      Un abrazo enorme, Manuel, te estaré esperando a tu vuelta

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  2. aunque he estado un tiempo “desinformado” x sabotaje al wifi que pirateaba en mis vacaciones x fin vuelvo a tener pinchazo 😉
    como siempre moni tu post da donde nos duele a casi todos… bueno, yo creo que muchos de nosotros estamos de vacaciones “modelo crisis” y que nos seguimos informando siempre que podemos… NADA SE NOS OLVIDARÁ Y EN SEPTIEMBRE SEGUIREMOS COM MÁS FUERZA, SI CABE….

    un beso del homeless del banko de tu jardín preferido

    B-)

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  3. tened en cuenta que el ocio forzado no es lo mismo que el voluntario.”camarero, una sangria una paellita de esas y te traes tambien unos langostinos de esos gordos, ya sabes ;)… para cada uno majete, que pago yo” no es lo mismo que “camarero! un quinto y 14 basos! aqui, por fabor.. y ya que esta si tubiese usted unas miguitas de pan de ayer para acomparlo”

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    • Cohen, hay ocios y ocios. No es necesario gastar dinero para poder tener tiempos de descanso, de relax, de calma… Pero nos han enseñado a invertir nuestro ocio a la manera capitalista y muchos no saben que hay otras vías.

      Gracias por leerme y por dejarme tu comentario, me ha hecho mucha ilusión. Un abrazo enorme 😉

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  4. Buen post, Mónica. Te salió la acidez del tomate… ;-))
    Un breve apunte:
    Hay gente que se pregunta; ¿Dónde está la crisis? Si los bares están repletos de clientela.
    El hecho de que las terrazas estén abarrotadas, no es sintomático de ausencia de precariedad. El ocio es la válvula de escape, es lo último en resentirse. La gente no se cambia el coche, o la TV, o la reforma de la cocina. Acorta sus viajes pero no renuncia al ocio.
    Para muestra un botón: durante la guerra civil española, la afluencia a los teatros barceloneses aumentó espectacularmente.

    Saludos!!!

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    • Gracias, Mikel. Y gracias por tus comentarios que enriquecen el post. Por eso me gustan vuestros comentarios, porque dais puntos de vista o apuntáis temas importantes.

      El ocio es necesario, creo. Para mí no es malo y lo defenderé a muerte.

      ¡¡Saludos!!

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