Otras (colabor)acciones/Otros espacios

“Tenemos la obligación de luchar”

La sanidad está en lucha. Esa que debería ser universal, pública, gratuita y de calidad para todas las personas. Hace ya muchos meses que el sistema sanitario público está siendo víctima de ataques desde diferentes administraciones, que iniciaron una cruzada para privatizarla. Argumentan que ya no somos capaces de sostener ese sistema de manera que sea gratuito para el 100% de los que hacen uso de él. Pero muchos trabajadores y usuarios se han puesto en pie de guerra y han decidido demostrar su malestar de una manera que está siendo muy visible.

Publicado en enero de 2013 en Imagen en acción
Personal sanitario en Hospital Moises Broggi, diciembre 2012 | Foto: David Amela

Personal sanitario en Hospital Moises Broggi, diciembre 2012 | Foto: David Amela

 

Ese proceso de privatización no es más que el desmantelamiento de uno de los pilares del estado del bienestar. Algo que crearía una fuerte fractura social, en la que la población se dividiría en ricos y pobres, con un aumento del distanciamiento entre ambos grupos cada vez mayor. Y ese es también uno de los argumentos de los que se esfuerzan por impedir la privatización del sistema, «es el legado que dejaremos a los que vienen detrás, a nuestros hijos y nietos. Tenemos la obligación de luchar»

Las mareas blancas se suceden a lo largo y ancho del país. En Catalunya, y desde el 29 de noviembre, el comité de empresa del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau decidió iniciar un encierro indefinido. Si alguien se acerca a la entrada principal del Sant Pau no podrá decir que le pasan desapercibidos los signos de esa lucha: pancartas, carteles, tiendas de campaña en el hall, la bandera de los recortes en el mástil de la entrada… Incluso los vecinos han colgado de sus balcones y ventanas grandes sábanas blancas en las que han pintado su indignación, la reclamación de sus derechos. Los encerrados han continuado durante todos estos días manteniendo su posición. En la agenda de actividades, además de las asambleas, se suceden diferentes talleres; pase de documentales; sesiones de cine fórum; charlas; conciertos; cuentacuentos… La próxima cita importante será el próximo 2 de enero, fecha en la que está convocada una reunión con los comités de empresa de varios hospitales catalanes que tendrá lugar en el mismo Sant Pau y en la que se elaborará un calendario de acciones conjuntas y se decidirá cómo se coordinan.

Hospital de Sant Pau, 29 dias de encierro; diciembre 2012 | Foto: Cristina Molina

Hospital de Sant Pau, 29 dias de encierro; diciembre 2012 | Foto: Cristina Molina

 

Al encierro del Hospital de Sant Pau le siguieron otros, entre ellos el del Hospital Clínic de Barcelona y el Moisès Brogui de Sant Joan Despí. En este último el encierro continúa y, como en Sant Pau, las reivindicaciones de los encerrados son también visibles antes de acceder al interior del recinto. Sin embargo, en el Clínic debieron desistir. Las presiones a las que estaban sometidos eran brutales. Ni el comité de empresa, ni tampoco los sindicatos, les apoyaban en su lucha. Es más, recibieron la visita de una pareja de los Mossos d’Esquadra (policía autonómica catalana) que, a petición del órgano gerente del Hospital, les invitó a abandonar su encierro y despejar la entrada. También les advirtieron de las consecuencias de quedarse: estaban en un edificio público con una dirección privada y como tal podían ser sancionados, incluso por delito. Y también se exponían a ser desalojados. La respuesta estaba clara: los encerrados disponían de medios para difundir esa y otras posibles actuaciones por parte tanto de los Mossos como de la dirección del Hospital. También invitaban al gerente a que se comunicara con ellos directamente, le escucharían pacíficamente. Unos días después ha desaparecido todo signo de esos días en los que trabajadores, usuarios y vecinos del Clínic se mantuvieron firmes a pesar de ese y otros obstáculos. Ni carteles, ni pancartas, ni tiendas de campaña. Tampoco en la calle. Lo único que ha quedado son los adornos del árbol de navidad, las tijeras en medio del círculo rojo con la barra transversal. Pero si no es por ese detalle, nadie diría que hace apenas dos semanas en ese vestíbulo se celebraron charlas, debates, asambleas, pases de documentales…

En el Vall d’Hebrón pasa exactamente igual. No queda ningún signo del encierro de algunos trabajadores y usuarios por defender eso que es suyo por derecho. A pesar de esa falta de signos externos, se siguen celebrando, a las nueve de la mañana, dos asambleas semanales en la recepción central. En el vídeo que grabó el equipo de 15Mbcn.tv el pasado 18 de diciembre Isa Garnika, trabajadora de este hospital, explica que estas asambleas se celebran desde hace dos años con esta misma frecuencia, además de tener una larga historia de encierros. Ya en el mes de noviembre se hizo un encierro de 24 horas «en defensa de los derechos laborales y también sociales». Desde hace casi dos años han protagonizado manifestaciones y cortes en la Ronda de Dalt reclamando, también, la dimisión del conseller de Salut, Boi Ruiz.

Inicio de acto informativo en el Hospital Clinic de Barcelona, diciembre 2012 | Foto: David Amela

Inicio de acto informativo en el Hospital Clinic de Barcelona, diciembre 2012 | Foto: David Amela

 

Todas estas luchas, las de todos estos hospitales, tienen objetivos comunes: la oposición a la privatización progresiva que está sufriendo la sanidad pública por culpa de los recortes. Y aparentemente esa privatización no es tal, ya que la titularidad de las instalaciones continúa siendo pública. El cambio viene en las cúpulas que gestionan esos centros, que son órganos privados. Son muchos los que definen esta jugada como un ‘negocio redondo’, ya que las nuevas gestoras privadas, empresas del sector, se encuentran con toda una infraestructura creada —con dinero público— y con la confusión que todo esto podrá generar: en muchas ocasiones, las mismas instalaciones públicas, cerradas para dar servicio a los usuarios porque los recortes obligan a ello, serán utilizadas —es decir, alquiladas y bien rentabilizadas— para aquellos clientes que puedan pagar por ello. También hay quien denuncia que con este doble sistema público-privado, el personal médico tendrá la potestad de derivar a los enfermos de la pública a consultas privadas porque «las listas de espera son demasiado largas». No olvidemos que la posibilidad de esta combinación público-privada es el resultado de la reforma laboral aprobada en 1997 bajo el mandato de José María Aznar, la ley 15/97, que contó con los votos tanto del Partido Popular como del Partido Socialista, CiU, PNV y Coalición Canaria.

En mayo de este año algunos medios pronosticaban la caída de la cúpula de la sanidad catalana. Y de las tres patas que la sostenían, solamente una ha saltado del puesto. Josep Prat dimitió a finales del mes de junio de la presidencia de l’Institut Català de la Salut (ICS) porque la acumulación de escándalos económicos superó con creces lo “políticamente correcto”. Sin embargo, Josep Mª Padrosa, director general del CatSalut y Boi Ruiz, conseller de Salut, mantienen sus puestos. Que Boi Ruiz continúe en Salut significa que CiU podrá aplicar los recortes que ya planteaba antes de las elecciones del 25N: la reducción en un 15% de los 9.866 millones de euros que tiene para el año esta conselleria. Que son 900 millones menos que en el ejercicio anterior.

Preparativos para pasar la noche, diciembre 2012 | Foto: Cristina Molina

Preparativos para pasar la noche, diciembre 2012 | Foto: Cristina Molina

 

No podemos olvidar también que, además, la ley también permite que el sector privado participe en la prestación de servicios sociales financiados con recursos públicos. CiU fue pionera en la introducción de diferentes fórmulas de gestión privada con ánimo de lucro en los centros públicos. Se crearon consorcios, fundaciones, sociedades estatales… Hacia finales de 2011 se filtró a la prensa un documento de trabajo, La gobernanza del ICS, en el que se estudiaba trocear la sanidad pública en algo más de veinte empresas que deberían someterse a las leyes del mercado. Los objetivos se centraban en flexibilizar la gestión, generar beneficios, dar entrada al capital privado e incentivar que los trabajadores se reconvirtieran en empresarios del sector. En junio de este mismo año, y con el apoyo de los populares, el Parlament aprobó una ley por la que se relajaba el control sobre fundaciones, ley que permite que los patronos de las mismas cobren y cierren operaciones sin autorización pública.

Pero hay algo que nos debe preocupar por encima de todo, algo que ya han denunciado numerosos informes de facultativos, enfermeras, médicos y colegios profesionales: la calidad de la asistencia pública en materia de sanidad en Catalunya ya ha sufrido daños considerables. Por eso, también, tenemos la obligación de seguir luchando.

Galería de imágenes

Objetivo Solidario, nº 20

Un pensamiento en ““Tenemos la obligación de luchar”

  1. Pingback: Conciencia | Demasiadas palabras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s