Memoria/Para la Memoria

Sí. Puedes

El 21 de septiembre entramos en un otoño que para muchos va a ser directamente invierno. Muchísimos ciudadanos, desde hace ya muchas semanas, meses, AÑOS, sienten ese frío otoño perpetuo, para ellos ya permanente. Hace 10 meses la bestia de dos cabezas cambió de posición, ávida de nuevos sacrificios. Y a los que ya se habían llevado a cabo, se han sumado muchos más. Esa bestia de doble testa es insaciable, y a medida que pasa el tiempo, aumenta su voracidad.

DOCU_GRUPO A man walks past a drawing of a hangman with the word eviction spelled out, on a street in central Madrid

D_SA_UCI_ | Foto en http://www.ekathimerini.com

 

Es mentirosa y cobarde; intenta engañarnos haciéndonos culpables de los sacrificios que nos ha requerido, jaleada por todos esos que la sustentan —banqueros, mercados, iglesia—; todos esos que tienen nombre y apellidos pero que nunca se mencionan; todos esos que se sientan en los consejos de administración de los bazares del dinero, de las empresas del IBEX, de los que dan consistencia a la CEOE. De esos que viven de un cuento demasiado viejo y malo en conferencias episcopales y demás inmundos nidos de ratas.

Hay más peligros, claro: la monarquía -por ejemplo-. También el ejército. Sobre todo esa rama fascista que estaba latente, y ahora se manifiesta abiertamente. Y tantos más que no se ven; que no queremos ver; pero que están ahí, al acecho, a la sombra del monstruo. No podemos doblegarnos. Yo no puedo ni quiero hacerlo.

 

Hoy os invito a leer un poema de Kipling. Leedlo con calma. Y luego buscad el libro del que lo he extraído: La aznaridad, del gran Montalbán. Una buena lectura ahora que el insigne gurú de esa excreción, esa impudicia de organización que son las FAES, dice que el Estado del Bienestar debe desaparecer porque es insostenible.

No podemos doblegarnos. Yo no puedo ni quiero hacerlo.

Hay que resistir, aun cuando no nos quede nada.

If, Rudyard Kipling

If, Rudyard Kipling

 

«Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor

pierden la suya y por ello te culpan,

si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,

pero admites también sus dudas;

si puedes esperar sin cansarte en la espera, o ser mentido, no pagues con mentiras,

o ser odiado, no des lugar al odio,

y —aun— no parezcas ni demasiado bueno ni demasiado sabio.

 

«Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu maestro,

si puedes pensar y no hacer de las ideas tu objetivo,

si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre

y tratar de la misma manera a los dos farsantes;

si puedes admitir la verdad que has dicho

engañado por bribones que hacen trampas para tontos.

O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,

y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

 

«Si puedes arrinconar todas tus victorias

y arriesgarlas por un golpe de suerte,

y perder, y empezar de nuevo desde el principio

y nunca decir nada de lo que has perdido;

si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones

para jugar tu turno tiempo después de que se haya gastado.

Y así resistir cuando no te quede nada

excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,

o pasear con reyes y no perder el sentido común,

si los enemigos y los amigos no pueden herirte,

y todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;

si puedes llenar el minuto inolvidable

con los sesenta segundos que lo recorren.

Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,

y —lo que es más— serás hombre, hijo.»

 

«Si» (If)

Rudyard Kipling

Traducción de Luis Cremades

Extraído de La aznaridad, de Manuel Vázquez Montalbán

10 pensamientos en “Sí. Puedes

    • La verdad es que a mí la poesía nunca me ha gustado, Julio. Solamente algún poema suelto, alguna estrofa citada en un libro… Y esta no la había leído hasta un par de días antes de publicar el post. Calló en mis manos por casualidad, como tantos de los textos que después me despiertan infinidad de inquietudes. Para mí son los mejores, los que más disfruto, porque suelen ser textos cortitos que puedo leer y releer encontrando más y más preguntas que responder.

      Fuerza individual para sumar a la fuerza colectiva, así más o menos lo veo yo. ¡Gracias por tu visita y por tus palabras, remuacks!

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  1. Buen post Mónica.

    Yo no quiero resignarme ni puedo permitirme el lujo de dejar de luchar.

    La gente espera que alguien le resuelva los problemas, y no se dan cuenta de que
    el cambio, la revolución, comienza en uno mismo. Es así de simple.
    Consiste en dar la cara, salir a la calle, decir abiertamente lo que opinamos y actuar en consecuencia, alzar la voz ante las injusticias ajenas en lugar de mirar para otro lado… No hay más secretos, ni soluciones mágicas, ni líderes salvadores, ni leches en vinagre.
    En nuestras manos está, nosotros somos los dueños de nuestro destino.

    Para conseguir un cambio brusco o revolución se precisa masa crítica, para conseguirla es necesario despertar conciencias, para despertarlas, debemos derribar la muralla mediática que emponzoña y adormece.

    Esa es, mi humilde receta.

    Un abrazote!!!

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    • Tu receta no es humilde para nada, Mikel. Es muy sincera, muy noble y muy grande. Gracias por compartirla aquí.

      Y cuenta conmigo, que como “ayudante de cocina” me manejo divinamente…

      ¡¡¡Un abrazote revolucionario!!!

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    • ¡Hola, Alberto!

      Pues es un verdadero placer tenerte por aquí. Te prometo que habrá muchas curvas, muchos desgarros, mucho “dolerte”. Pero también una total libertad para entrar, leer, comentar, opinar, participar… Todo lo que tú quieras.

      Y gracias por estar, un abrazo enorme 🙂

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  2. joer moni te superas… y a mi me supera la aznaridad, la faes y toda la porquería que los rodea……

    casualidad, me habían mandado If hace una semana (en inglés & francés) para darme ánimo… ahora en varios idiomas… servirá para algo???

    bueno sigue repartiendo a todo lo que se menea, que si no lo haces pasamos mono de tus bombas

    🙂

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    • Mi homeless, ya sabes que me gusta meter los dedos en las llagas; ya sabes que me gusta dolerme y me gusta doleros. Y lo hago con todo mi cariño.

      No te preocupes que seguiré repartiendo a lo que se menea y a lo que no también 🙂

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  3. Muy acertado. Hoy casi lloro al ver a los padres y madres que esperaban a sus hijos a la puerta del colegio. Rostros grises, ojos hundidos. Desesperación. Nos han hecho olvidar que aún tenemos nuestra dignidad y que podemos unirnos y luchar
    Queda poco que perder. Peleemos!

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    • Es que es muy triste ver a los rendidos, Gorka… Pero todavía quedamos algunos peleones, sabes que me tienes ahí para levantar hundimientos, redenciones, desesperaciones; para recordar la dignidad, la unión y la lucha. Para todo.

      Gracias, maestro. Millones de besos…

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