Lapidarium

La dignidad obrera del carbón y las mentiras de los que no bajan a la mina

La columna minera llegó anoche a Sol pasando por Moncloa. Les esperaban hacía horas. Pero no los habitantes del palacio del Régimen, claro, sino los miles y miles de ciudadanos que durante 48 días han ido creciendo en número, en darles su apoyo, en entender la necesidad de la unión por su lucha, que es la nuestra: lucha por un trabajo digno, por un futuro digno. Son ya 48 días en los que estos valientes no trabajan, se declararon en huelga, con lo que no reciben ningún tipo de sueldo (no lo olvidemos). Y han prometido que esta huelga será indefinida, a la que hay que sumar ya manifestaciones y encierros en minas.

#UHP Marcha Negra mineros de España

 

Sus motivos son conocidos: el Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MIET), con José Manuel Soria al frente, ha decidido, entre los numerosos recortes a la clase trabajadora para salvar a la clase poderosa, aplicar una bajada del 63% (200 millones de euros) a la ayuda con la que existía un compromiso firmado para el Plan del Carbón. Entre 1990 y 2005, en los que se fueron aplicando los diferentes Planes del Carbón, se han destruido 36.928 puestos de trabajo (según las cifras del mismo Ministerio).

Según el documento que se elaboró bajo el título Plan nacional de reserva estratégica de carbón 2006-2012 y nuevo modelo de desarrollo integral y sostenible de las comarcas mineras (Plan del Carbón 2006-2012), se «reconoce, como principios generales, el carácter integral del mismo, la necesidad de estabilizar la actividad del sector en niveles compatibles con su condición de recurso estratégico en el abastecimiento energético, de modular la evolución del empleo en función de las necesidades de las unidades de producción y de organizar la aplicación de las ayudas, así como de promover la reactivación de las comarcas mineras, todo ello de modo coherente con la normativa europea. Asimismo, el Plan contempla entre sus prioridades el respeto al medio ambiente, el fomento de la I+D+I, la mejora de la calidad de vida en las comarcas mineras y la creación de empleo juvenil en las mismas». El objetivo del Plan, según ese mismo documento, es el de «encauzar el proceso de ordenación de la minería del  carbón teniendo en cuenta los aspectos sociales y regionales derivados de la misma así como la necesidad de mantener una determinada producción de carbón autóctono que permita garantizar el acceso a las reservas […] atenuar el impacto que produce la pérdida de puestos de trabajo en el sector fomentando la creación de empleo alternativo al monocultivo del carbón mediante el apoyo a proyectos empresariales generadores de empleo, la potenciación de los recursos humanos de las comarcas financiando actividades de formación y la creación de infraestructuras. El Plan contribuye a propiciar la transición de las comarcas mineras hacia una estructura económica asentada sobre el desarrollo de actividades económicas de mayor valor añadido y de mayor calidad de los recursos humanos». En el documento se cita explícitamente que las «ayudas deben tener en cuenta los aspectos sociales y regionales de la ordenación del sector; y la necesidad de mantener, como medida de precaución, y para garantía de autoabastecimiento energético, una cantidad mínima de carbón autóctono que permita garantizar el acceso a las reservas»

vía Albert Martínez @albertmartnez #nocheminera

En todo esto hay mucha fachada y poco contenido. Por lo menos, esa es la sensación que me queda. Llevo varios días intentando descubrir cuál es el origen del “conflicto minero”, ingenua de mí. Sí, ingenua, porque siempre que hay algún problema es porque no hay beneficios, álguienes no están sacando suficiente rendimiento del chollo montado. Y aquí pasa igual, y los que se lo llevan crudo no son ni de lejos los mineros que bajan a los pozos. Bajó el consumo de carbón porque desapareció su uso, por ejemplo, en los hogares; fue sustituido por otras fuentes de energía más limpias. De acuerdo, el carbón “no es limpio”. Pero entre los puntos pactados y firmados en el último Plan se hace referencia explícita a la elaboración de planes que trabajen en la línea de la limpieza del carbón, de «proyectos de inversión de contenido  tecnológico y medioambiental dirigidos a superar las restricciones a que está sujeto el consumo del carbón». Para ello, el Plan alude directamente a las ayudas específicas para aquellos que reúnan los «requisitos exigidos en el programa PROFIT —Fomento de la Investigación Técnica— del MIET en el área de energía. El Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras (IRMC), también dependiente del MIET, suscribirá convenios con otras entidades públicas que desarrollan actividades de I+D+i», entre las que se encuentran el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), organismo público de Investigación adscrito al Ministerio de Economía y Competitividad (MEC);  y el Instituto Nacional del Carbón (INCAR), que pertenece al área de Ciencia y Tecnologías Químicas del CSIC; entre otras. Además, «el IRMC propondrá al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) —dependiente del MEC—  la suscripción de un convenio para investigar y elaborar un Plan Nacional de Investigación Geológica de Almacenes Subterráneos de CO2. También se propondrá establecer convenios con el INCAR para desarrollar investigaciones dirigidas  a mejorar el medio ambiente  en las comarcas mineras. Asimismo, se propondrá establecer convenios con aquellas Universidades, implantadas en el ámbito territorial que comprende el Plan del Carbón, que desarrollen investigaciones en materia medioambiental que sean susceptibles  de mejorar el hábitat de las comarcas mineras del carbón»

Menudo follón de siglas, organismos, institutos y demás, ¿verdad? Quedaos con dos palabras por encima de todo: público y gobierno.

Y ahora quedaos con que el Plan también habla, sin concretar, de una serie de «ayudas al desarrollo de infraestructuras», una suerte de proyectos que irían enfocados a la reconversión de la industria del carbón. Para todo ello, todo ese montón de organismos debían ponerse de acuerdo a la hora de dar el visto bueno a esos proyectos, teniendo en cuenta que debían estar sujetos a unas estrictas normas de presentación —lo cual no es criticable per se—. Algunos de esos organismos, como por ejemplo el IRMC, pero también las comunidades autónomas a las que pertenecen las cuencas, serían las encargadas de la difusión de actividades enfocadas a la promoción de esos proyectos.

vía Wind of Change @KyanSD #nocheminera

Claro, ahora habrá quien me pueda decir que en ese tiempo se han dado cuenta que la reconversión del carbón a limpio no es rentable. Por lo que he visto puedo concluir que, de momento, no lo es. Pero dejadme que antes os muestre lo que el CIEMAT publicó en un informe en febrero de 2006 (año que marca el inicio del último Plan del Carbón):

«Desde un punto de vista económico y del abastecimiento energético, el carbón es interesante. En Europa las reservas son abundantes, y la competencia de los mercados mantiene los precios bajos y estables. No obstante, el carbón ha dejado de utilizarse en los hogares (en razón de las disposiciones legislativas adoptadas en el marco de la lucha contra la polución atmosférica) y, más recientemente, se reduce en la generación de electricidad, donde se prefiere al gas. La reestructuración de la industria siderúrgica ha supuesto la reducción de otro cliente importante. Las previsión proyecta, que la demanda de carbón permanecerá en aproximadamente los mismos valores que en el año 2000. A largo plazo, el carbón puede seguir revistiendo interés cuando empiecen a utilizarse nuevas tecnologías que además de reducir los costes de extracción y las emisiones, aumenten su eficiencia de manera espectacular. Es probable, pues, que el carbón siga utilizándose en la generación de electricidad a largo plazo en beneficio de la diversidad energética y de la seguridad de abastecimiento»

Cierto, no es un comentario positivo, pero tampoco es negativo. No es raro, siendo que el CIEMAT es uno de los organismos que forma parte de todo ese follón de siglas de antes, uno de los que apuestan por el I+D+i aplicada a las tecnologías del carbón limpio. A principios de mayo de 2007, el Club Español de la Energía organizó en Madrid la jornada internacional La estrategia del carbón limpio. Entre los participantes se encontraba el Organismo Internacional de la Energía, que ya anunció que sus previsiones eran que en 2050 se produciría más del doble de la electricidad a partir del carbón que actualmente. Con estas previsiones, apuntaron que el objetivo a seguir debía centrarse en «conseguir cerrar el ciclo del carbono, impedir las emisiones a la atmósfera de CO2, sin cambiar radicalmente su forma de trabajar».  Eso implicaría «perfeccionar y abaratar los procesos de captura del CO2 en las centrales térmicas y en desarrollar procesos de reutilización y almacenamiento seguro y permanente de este gas», hasta tal punto que podría pasar a formar parte de una de las estrategias de paliación del cambio climático. Y ahí es donde entra esa I+D+i: investigación, mucha investigación.

vía Andrés Rodríguez @pescuezarr #nocheminera

No perdamos de vista que la agonía del sector minero es anterior al primer Plan del Carbón, en 1998: fue a finales de los años 80 cuando empezaron a cerrarse empresas mineras de titularidad privada poco competitivas. Eso provocó una profunda crisis en algunas de las cuencas mineras de la que, a día de hoy, aún no se han recuperado: una de esas empresas era Antracitas de Sabero, en la comarca de León. En 1991 la grave situación en la que entró la Minero Siderúrgica de Ponferrada, la empresa más grande del país, provocó una marcha negra, con 500 mineros entrando en Madrid y encierros de casi dos meses en los pozos. No fue hasta cinco años más tarde que se firmó el primer Plan del Carbón, en el que uno de los puntos fuertes fueron las prejubilaciones para que se recortaran plantillas y subvenciones. En 2009 el conflicto se vuelve a reavivar, cuando el gobierno retiró las primas por consumo de carbón nacional a las eléctricas, menos competitivo que el sudafricano o el ruso. Pero existía una esperanza: la nueva planta de captura de dióxido de carbono en la que trabaja la Fundación Ciudad de la Energía de Ponferrada —organización dependiente del Gobierno y regida por un patronato en el que participan los ministerios relacionados con la Ciencia, la Energía y el Medio Ambiente—, que convertiría el carbón en una fuente de energía limpia o menos contaminante, la Planta Experimental de Oxicombustión y Captura de CO2, localizada en Cubillos del Sil (León).

En octubre de 2010 se aseguraba que la planta estaría en funcionamiento en junio de 2011; en aquella fecha ya se había invertido cien millones de euros —en el proyecto estaba ENDESA, entre otras empresas—. Hasta octubre de 2010 la Fundación ha recibido 160 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) a los que hay que sumar 52 millones más procedentes de programas de I+D+i nacionales y europeos. En 2011 los PGE contemplaban una partida de otros 38 millones de euros.

En febrero de 2012, hace apenas seis meses, Pedro Otero Ventín, director técnico desde mayo del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Captura de CO2 (es.CO2) —donde se trabaja en el Programa de Captura y Transporte—, tuvo a bien opinar que «los actuales problemas económicos y financieros son coyunturales» y por eso se está retrasando el desarrollo de las plantas comerciales, que «no estarán quizás en el 2015 pero sí un poco más tarde», lo cual permitirá que las inversiones se realicen «con una base de desarrollo tecnológico más asentada. Si tenemos más tiempo podremos experimentar y llegar a reducciones de costes mayores, la tecnología estará más madura, se resolverán más problemas y será beneficioso». La previsión es que este próximo otoño se dé inicio a las pruebas de integración completa de las tres fases del programa —captura, transporte y almacenamiento—. Otero también destacó que la CE —de las que cree necesario que sean incrementadas— financia prácticamente la totalidad del centro experimental, y que además cuenta con ayudas europeas de otros siete programas de I+D, que «proporcionarán trabajo a este centro hasta el 2015». A ellos, dice el flamante director, no les preocupa el futuro inmediato. Total, que a fecha de hoy contamos con un proyecto de referencia europeo, como lo han calificado desde muy diversos entornos. Pero solo sigue siendo eso, un proyecto.

vía Vicky Taibo @Vicky_Taibo #nocheminera

El problema, como veis, es el que os decía al principio: los beneficios económicos. De momento, la extracción del carbón nacional es deficitaria debido a los costes. Los recortes del gobierno abocan al cierre de muchos de esos pozos, a muchos obreros a la calle sin posibilidad de trabajo. En 2010 la Unión Europea dijo que en 2014 se cerraba el grifo (los fondos europeos se retiran de los sectores deficitarios), y el gobierno de Zapatero consiguió alargar ese maná hasta 2018. Pero eso no fue más que un parche, no se incidía en la raíz del problema, y no se pelea por la reconversión del sector. En el último Plan del Carbón se contempla de forma explícita la dificultad a la hora de reconvertir la industria en las cuencas mineras: zonas rurales pequeñas, orografía, comunicaciones, escaso desarrollo de otros tipos de empresas… Por ello, en el Plan se alude específicamente a un esfuerzo por parte de la administración para la «unificación e integración de esfuerzos de todas las administraciones»; «agilidad en la ejecución de los programas y disponibilidad de los fondos»; «participación y corresponsabilidad activa de los actores de la reactivación»; y «aprovechamiento de los recursos endógenos: el capital humano, los recursos naturales y los recursos económicos». Otro parche, se pone de manifiesto que son conocedores de ese problema pero las medidas al respecto son eso, un proyecto. Por cierto, Soria ha recordado que el fin de las ayudas en 2019 «se debe hacer para cumplir con un mandato europeo que obliga a que, a partir de ese año, las explotaciones mineras que quieran seguir operando tendrán que devolver las subvenciones recibidas»

Ah, se me olvidaba: los sindicatos. El pasado 2 de julio, el ministro Soria se reunía con Antonio Deusa Pedrazo , secretario general de la Federación de Industria y Trabajadores Agrarios de UGT (FITAG-UGT); Víctor Fernández Vázquez, secretario del sector minero FITAG-UGT; Felipe López Alonso, secretario general de la Federación de Industria de CCOO; y Juan Carlos Álvarez Liébana, secretario de Industria Extractiva de CCOO. En aquella reunión, en la que seguro estuvieron cómodamente sentados en un despacho amplio y refrigerado, con cafés y bebidas refrescantes a su disposición, sin ningún tipo de tensión por saber que una espada de Damocles pendía sobre sus trabajos espléndidamente remunerados, el clon del fenómeno de las Azores «manifestó a los representantes sindicales el deseo del Ministerio de Industria, Energía y Turismo de negociar el contenido del mismo, dentro de los límites establecidos por la Unión Europea» y les ha pedido «iniciar cuanto antes la negociación del plan 2013-2018 ya que sin plan la UE impide transferir ayudas públicas al sector». No es la primera vez que los representantes sindicales se sientan en mesas finas para negociar. Y la negociación iba dirigida en un doble objetivo, recordémoslo: reducción paulatina de la actividad minera y reconversión a una industria alternativa. Dentro de esa industria alternativa se incluye ese maravilloso proyecto de Cubillos del Sil.

vía Hilda Salas @HsalasteleSUR #nocheminera

La mafia del carbón”, como tituló la periodista Pura María García (en twitter @LAMOSCAROJA) su último post, da cuenta de lo que los mineros le contaban mientras les ha acompañado en su marcha a Madrid. Y cómo no, surgen los sindicatos, SOMA-FITAG-UGT o CCOO, agentes sociales a los que los trabajadores de la mina se ven obligados a afiliarse: «Aquí para encontrar trabajo debemos afiliarnos a un sindicato. Es como el seguro del coche: no es obligatorio tenerlo pero es imposible conducir si no tienes uno, así que tarde o temprano todos acabamos afiliados a alguno de los dos». Y sí, explica, ellos luchan, pero no por los trabajadores, sino por las subvenciones que dejarán de recibir en el momento en el que se cierren los pozos, subvenciones que ya han visto mermadas. García se pregunta en su artículo por qué los sindicatos «se ciñen casi exclusivamente al cumplimiento del pacto acordado por el Gobierno en lugar de exigir que no se acabe la minería en España». Los mineros no hablan, no manifiestan abiertamente sus críticas a los sindicatos, «No están los tiempos como para meter más cizaña. Además esto es pequeño, aquí te conoce todo el mundo». Malversación de fondos mineros y subvenciones recibidas, esas son las denuncias que surgen en sus conversaciones. «¿En qué los invirtieron? En lugar de crear otro tipo de tejido industrial, algún tipo de recurso alternativo al carbón que nos diera trabajo a todos, se han gastado todo el dinero en estupideces». Esa pregunta se la hacen muchos mineros, también Juan José Fernández, paisanu de Turón y minero jubilado. Escribió una carta que cierra con esta petición a todos: «Manteneos informados, contrastad todo lo que veáis por la televisión, ahora tenéis Internet, móviles, para poder estar en contacto permanente, organizaos, de la forma que queráis, pacíficamente o directamente en las barricadas, ¡pero organizaos! Marcad objetivos a conseguir en un plazo corto de tiempo, el gobierno va muy rápido cuando es su favor y lo sabéis. Quitad la palabra “miedo” ó la frase “total para lo que va a servir” de vuestras mentes y tomad el control de vuestro futuro»

El carbón, no nos engañemos, es rentable si se quiere apostar y trabajar en ello. Según HUNOSA, Agencia Internacional de la Energía, el consumo de carbón aumentará en las próximas décadas. Y en España las reservas durarán casi un siglo más que las de petróleo y gas. Alemania estudia reabrir sus minas. Inversores de la talla de Bill Gates muestran abiertamente su interés por adquirir empresas del sector. Mientras, nosotros, vemos como el dinero de las ayudas va a parar a los banqueros.

No quiero hablar de las barbaridades que han cometido durante estos 48 días esos que deben defendernos, esos que han jurado velar por nuestra seguridad, esos que han entrado en las casas del pueblo de Ciñera o en San Martín del Rey Aurelio, en el Pozo del Sotón, a culatazos de sus armas y al grito de «¡Me cago en dios, hoy os matamos!»

vía Íñigo Domínguez @InigoDominguez #nocheminera

Los mineros nos han iluminado el camino: ¿les seguimos?

6 pensamientos en “La dignidad obrera del carbón y las mentiras de los que no bajan a la mina

  1. Tenemos un gobierno que dice apostar por el crecimiento, pero de momento lo único que hace es gastar menos (a su manera) esperando que algún día a alguien se le ocurra invertir y tenga suerte, mucha suerte.

    No se le ocurre invertir en lo poco que hay aquí ni en el único valor seguro que tenemos, que no es otro que las personas con capacidad para pensar y desarrollar ideas con futuro. Precisamente esto es lo cada día que pasa se me antoja que se nos niega con más fuerza.

    Lo peor del tema es que la culpa de todo es nuestra, por haber permitido que ellos (no nosotros) hayan vivido durante demasiados años (no solo la era Zapatero) por encima de nuestras posibilidades.

    Gracias Moni por compartir con nosotros, por contarnos, lo que en realidad ya sabíamos sin tanto dato recopilado por ti con tanto esfuerzo, porque parece que siempre las cosas son de la misma manera. Y no aprendemos…

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